miércoles, 31 de marzo de 2010

ACTO LITERARIO EN EL CENTENARIO DEL POETA MIGUEL HERNÁNDEZ: MIGUEL HERNÁNDEZ Y LOS POETAS SEVILLANOS.

La Asociación Cultural Ademán y la Asociación Cultural Fernando III organizan un acto literario con motivo del centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández.
El acto girará en torno a la figura del poeta de Orihuela y su relación con los poetas sevillanos con los que se relacionó, como Joaquín Romero Murube y Eduardo Llosent.
Intervendrán en el acto el Redactor Jefe del diario ABC, D. Romualdo Maestre, y el escritor, académico de la de Buenas Letras y Premio Nacional de Literatura, D. Aquilino Duque.
Se celebrará en la Fundación Valentín de Madariaga, Avenida de María Luisa S/N (antiguo consulado de Estados Unidos) el próximo jueves 15 de Abril a las 20ºº horas.
La entrada es libre. El público que lo desee puede asistir a las 19:15h a una visita guiada a la Colección de Arte contemporáneo de la Fundación.

martes, 30 de marzo de 2010

Más allá de la derecha y de la izquierda. Alain de Benoist


Subtítulo: El pensamiento político que rompe esquemas
ANTOLOGÍA A CARGO DE JAVIER RUIZ PORTELLA
Sinopsis:
Alain de Benoist, fundador del GRECE y animador de la corriente de pensamiento denominada en su tiempo “Nueva Derecha”, es uno de los intelectuales más conocidos tanto en Francia como en muchos países europeos. Ensayista de renombre internacional, es autor de una vasta obra traducida en múltiples idiomas. Es editor en Francia de revistas como Éléments, Nouvelle École y Krisis. Ha recibido diversos premios y galardones, participando habitualmente en debates y seminarios en universidades y televisiones.
En Más allá de la derecha y de la izquierda, al tiempo que efectúa una «impugnación a la totalidad» del mundo en que vivimos, salta por encima de la derecha y de la izquierda, nos libera de su corsé. ¿Por qué? Porque tanto la derecha como la izquierda comparten, desde enfoques enfrentados, esta misma visión del mundo: lo esencial no es ni nuestro destino colectivo, ni las cosas de la cultura o del espíritu, ni el sentido, en suma, de la vida y de la muerte.
Lo esencial —creen tanto derechistas como izquierdistas— está en las cosas del comer (y del entretener). Para los valedores de nuestro mundo —capitalistas o socialistas— la economía no es un medio: es un fin. El materialismo ha vencido.
Por todo ello, Alain de Benoist está al frente de la corriente de ideas más iconoclasta de nuestro tiempo. Ampliamente expandida por Francia, Italia, Alemania… es hora de que tal corriente de pensamiento sea conocida a fondo en España.

En 2005, Áltera publicó Comunismo y nazismo: 25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX (1917-1989), en el que Benoist exponía las identidades entre los dos movimientos políticos más despiadados del pasado siglo. El libro fue elogiado en publicaciones como El Mundo y LibertadDigital.

Alain de Benoist (Saint-Synphorien, Francia, 1943) es ensayista de renombre internacional, autor de monumental en el campo de la filosofía política y la historia de las ideas. En 1978 recibió el Gran Premio de Ensayo de la Academia Francesa. Sus obras han sido traducidas a múltiples idiomas.

Gregorio Marañón. Civilización y Verdad (Agapito Maestre)


La semana pasada me ocupé varias veces del gran liberal español Gregorio Marañón. El lunes me pidieron un artículo y, entre otras cosas, escribí que su texto sobre Liberalismo y comunismo, de 1937, es esencial para comprender las responsabilidades y culpas de los intelectuales españoles de la época que apoyaron la llegada de la Segunda República; la autocrítica de Marañón aún sigue siendo ejemplar: la cobardía de las fuerzas liberales en general, y de los intelectuales en particular, ante el hecho extraordinario de la quema de iglesias y conventos del 11 de mayo de 1936, en España, sigue siendo relevante para estudiar nuestra historia reciente.

Ese texto contiene tres críticas relevantes para comprender el estado del espíritu liberal de la época. En primer lugar, los liberales fueron obtusos para percatarse de la violencia que traía la Segunda República, especialmente nadie fue capaz de diagnosticar la novedad "política" que suponía para España la quema, casi al mismo tiempo y el mismo día, 11 de mayo de 1931, de trescientas iglesias y conventos. En segundo lugar, Marañón denunciaba que no hubiera existido "la reacción colectiva, decisiva y enérgica de los liberales españoles frente a lo que ya era realidad incuestionable". Y, en tercer lugar, quizá esta crítica sea hoy más actual que en su época, Marañón criticó el liberalismo daltónico, porque era incapaz de ver el despotismo cuando aparece teñido de rojo.

El jueves fui a ver en la Biblioteca Nacional la exposición sobre Marañón. La muestra es espléndida desde un punto de vista artístico, especialmente pictórico, pero olvida asuntos transcendentales, desde la perspectiva ético-político del personaje, como los que acabo de mencionar más arriba. Asistí sin prejuicio alguno para ver la exposición, pero inmediatamente percibí que todo era "políticamente correcto". Faltaba lo esencial, lo más auténtico, del liberal español: su autocrítica. Toda la exposición carece de alma. La ideología oculta lo genuino de un hombre decisivo para la cultura del siglo veinte. En fin, una exposición sobre Gregorio Marañón, patrocinada por el Gobierno que quiere vincular el cambio de régimen político de la España actual al de la Segunda República, puede calificarse de cualquier manera menos de inocente.

Esa exposición es, en efecto, absolutamente coherente con la política cultural e ideológica del Gobierno de Zapatero. Más aún, ahí se hallan elementos centrales para ocultar las perversidades de la Segunda República. Por cierto, esa política puede que no nos guste, e incluso habrá gente que, como es mi caso, la combata, pero de ahí no se deriva que el Gobierno no tenga política "cultural". Por el contrario, esa política, incluyo aquí la política sobre los medios de comunicación, es pétrea. Firme. El Gobierno ha conseguido componer una enciclopedia de mentiras, falsificaciones y engaños, pero nadie se sale de ese guión. La agitación y la propaganda de esta gente son, en efecto, propias de un estado de guerra.

El Gobierno de Zapatero es astroso en todo, pero, ay, en asuntos ideológicos es rocoso. De la historia reciente de España, por ejemplo, jamás admitirá otra interpretación que no sea la sectaria de su presidente; así, nadie cercano al socialismo dirá jamás nada que ponga en cuestión una II República, que llegó de forma extraña -–pues que ya es raro que después de unas elecciones municipales desaparezca la monarquía y aparezca en su lugar un régimen republicano–, patrocinó la violencia y la revolución, desde el primer momento –valga recordar otra vez la quema de iglesias y conventos del 11 de mayo de 1936–, y, en fin, concluyó marcada por el asesinato de Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936. Pues bien, ahí, exactamente en este contexto de manipulación del pasado para legitimarse en el presente, hemos de situar la exposición sobre Marañón.

Pero por si acaso alguien albergara alguna duda sobre el particular, los comisarios responsables de la muestra, con la inestimable ayuda de algún familiar, van sembrado de mentiras por los periódicos rasgos indiscutibles de la vida de Marañón. Por eso, el viernes, en la tertulia Dieter Brandau y Gabriel Albiac, me ratifiqué en esa interpretación de la exposición. Di datos y nombres, pero quien quiera todavía más puede consultar el blog de Aquilino Duque. Por ejemplo, comenté que Marañón se exilió del Madrid republicano, cruzó hasta Hispanoamérica a bordo del trasatlántico alemán Cap Arcona para explicar la situación de España a favor del ejército nacional, su propio hijo se alistó en el bando nacional durante la guerra y, finalmente, regresó a la España de Franco, que no sólo respetó su figura, como reconocían en El Mundo del viernes pasado su nieto, Marañón y Bertrán de Lis, y el historiador López Vega, sino que gozó de la íntima amistad de grandes falangistas, entre otros, Serrano Súñer, Laín Entralgo y Tovar. Por supuesto, asistió a la gran concentración del 9 de diciembre de 1946, en la Plaza de Oriente de Madrid, contra el cerco que le hicieron los gobiernos europeos a la España de Franco, e incluso, casi diez años después de su muerte, el diario falangista Arriba reproducía textos de Marañón...

En cualquier caso, el más triste suceso sobre Marañón me sucedió, también la semana pasada, cuando mencioné su nombre ante un público ilustrado, alumnos de quinto curso de la licenciatura de Filosofía, y nadie había oído en su vida el nombre de este personaje.

ERNESTO GIMÉNEZ CABALLERO Y LA EDAD DE PLATA


En el año 1927 ve la luz por primera vez la revista La Gaceta Literaria, empeño cultural de Ernesto Giménez Caballero, que, a partir de su firma como Gecé en varias de sus creaciones artísticas, será conocido por tal apodo.
Gecé nació en Madrid en 1899, su padre tenía una humilde imprenta en la madrileña calle Huertas que él consigue convertir en un prospero negocio de artes gráficas.
Ernesto se licencia en Letras en la Universidad de Madrid en 1919 y continúa sus estudios de Filosofía. Tras pasar el curso 1920-21 como profesor en la Universidad de Estrasburgo, es llamado a filas y será destinado a Marruecos inmediatamente después de producirse el “desastre de Annual”, a su vuelta, en 1923, publica Notas marruecas de un soldado con notable éxito.
De nuevo en Estrasburgo, conoce a la hermana del cónsul de Italia, Edith Sironi, con la que se casará en Madrid el 4 de Mayo de 1925; la relación con su esposa será muy importante para su acercamiento a Roma e Italia. También se va desarrollando su sentimiento de hermandad con los pueblos hispanoamericanos.
El 1 de Enero de 1927 aparece por primera vez La Gaceta Literaria, germen y origen de la que será llamada “Generación del 27”. La revista, quincenal, será portavoz de las nuevas vanguardias, en ella colaboraran figuras tan señeras como: Ramón Gómez de la Serna, Edgar Neville, García Lorca, Alberti, Pedro Salinas, Neruda, Rosa Chacel, Ramiro Ledesma, Vicente Alexandre, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gaya, y otros autores no menos significativos.
El 15 de Febrero aparece una entrevista con el poeta italiano Marinetti, inspirador del Futurismo y del Fascismo, cada vez se implica más con la Italia fascista a la que viaja de nuevo en 1928, lo que originará su libro Circuito Imperial.
La Gaceta fue vivero cultural donde se editaron libros, se organizaron exposiciones, se promovieron banquetes y se promovió La Galería, donde se promovió la arquitectura moderna y funcional, el mueble metálico y la artesanía española. Curiosamente en el local de La Galería se creó ya en tiempos de la república el restaurante Or-Kom-por, donde nacería el himno falangista Cara al Sol.
En definitiva La Gaceta Literaria fue precursora del Vanguardismo en literatura, arte y política, de ella saldrían los inspiradores tanto del Comunismo como del Fascismo español.
A partir de 1930, el evidente acercamiento de Giménez Caballero al Fascismo italiano, hizo que muchos autores fueran abandonando su colaboración.
En torno a la revista gira la exposición “La Generación del 27 ¿Aquel momento es ya una leyenda” en la sevillana sala Santa Inés. En la exposición se muestran obras originales del mismo Gecé, de Lorca, Dalí, Picasso, Juan Ramón, Falla, Hinojosa, etc.
En La Gaceta publicaron sus trabajos la mayoría de los autores de la llamada “Edad de Plata” de la cultura española, cuyo punto de arranque es el homenaje que se celebra en el Ateneo de Sevilla en torno al tercer centenario de la muerte de Góngora, jornadas culturales auspiciadas por el mecenazgo del torero y literato Ignacio Sánchez Mejías. El mismo cartel de la exposición es una obra de Gecé titulada “Universo de la literatura española contemporánea”, donde el autor, a modo de cuerpos celestas, compone las constelaciones de la literatura y el pensamiento españoles de la época, abarcando la Generación del 98, del 14 y del 27.
En la exposición se puede ver el curioso documental “El deseo y la realidad”, donde se pueden ver las únicas imágenes en movimiento que existen de Luís Cernuda y de otros autores del momento.


Del vanguardismo de Giménez Caballero dan fe su obra gráfica expuesta, así como un original de su texto “Yo, inspector de alcantarillas”, probablemente la primera publicación surrealista española y su “Hércules jugando a los dados”.
En Marzo de 1928 publica “Eoántropo. El hombre auroral del Arte Nuevo” en la Revista de Occidente de Ortega y Gasset, ensayo literario que compone la nómina del cuadro de honor del vanguardismo español.
Giménez Caballero fue dos veces Premio Nacional de Literatura.
En 1930 crea el primer cine club existente en España, entre otras actividades, estrenará la obra surrealista de Dalí y Buñuel “Un perro andaluz”.
Tras estos dos fecundos años de creación y desarrollo cultural, los jóvenes autores, acordes con el desarrollo de la vida española del momento, van politizando cada vez más sus posiciones, lo que originará caminos divergentes entre ellos.
Giménez Caballero aparece como el más destacado introductor en España de las corrientes políticas de la Italia del momento. Participa en la creación de la revista La Conquista del Estado, junto con Ramiro Ledesma Ramos.
En 1932 publica su Genio de España.
En 1933 es uno de los impulsores de El Fascio. En octubre participa en la fundación de Falange Española, colaborando después habitualmente en la revista F.E.
El estallido de la Guerra Civil le coge en Madrid, consigue ir a Italia y desde allí pasar a la España Nacional, donde sería alférez provisional.
Los viejos compañeros de creación, los colaboradores de aquella fecunda fuente de cultura que fue La Gaceta Literaria se miraban unos desde ambos lados del campo de batalla, otros, en el extranjero, miraban los toros desde la barrera.

FINIS GLORIAE MUNDI


El Hospital de la Caridad de Sevilla acoge hasta el próximo 30 de Mayo una magnífica exposición sobre Miguel de Mañara titulada "Miguel Mañara. Espiritualidad y arte en el barroco sevillano (1627-1679), donde se puede contemplar el rico patrimonio que guarda el Hospital de la Santa Caridad sobre quien fue su principal impulsor y artífice de su ideario y de sus prácticas piadosas para con los más pobres de la sociedad.
A través de objetos personales del propio Mañara, pinturas, esculturas, documentos, incluso mobiliario, podemos descubrir la verdadera personalidad de un gentilhombre de nuestro barroco que dedicó su vida al servicio de los demás.
Entre los objetos expuestos se puede ver su obra "Discurso de la Verdad" donde redactó su ideario espiritual. Discurso que, bajo su dirección, fue perfectamente traducido en imágenes por los artistas que él mismo designó, para ilustrar a los visitantes de la iglesia del Hospital, a través de las pinturas de Murillo y Valdés Leal y el magnífico retablo mayor de Bernardo Simón de Pineda con esculturas de Pedro Roldán.
Mañara nos narra que la vida se nos va en un abrir y cerrar de ojos y que, llegado el Juicio Divino, serán nuestras buenas obras las que inclinen la balanza a nuestro favor para alcanzar la salvación eterna, y, entre ellas, las obras de misericordia, atender a los enfermos, dar de beber y comer a los necesitados y, la que se nos ilustra en la imagen central del retablo con el traslado al sepulcro de Jesús, enterrar a los muertos.

Guardía Suiza (Miguel Angel Loma)


En un mundo donde poderosísimos e influyentes grupos de presión que persiguen desarraigar al hombre de todo sentido trascendente de su vida y de su muerte, convirtiéndolo en una frágil marioneta en manos de sus intereses, un gran obstáculo se erige como último muro de contención ante la embestida de los nuevos bárbaros.
Una sociedad dos veces milenaria que padeció, padece y padecerá persecución allí donde esté en cualquier punto del planeta. Una institución integrada por hombres y mujeres tan frágiles y vulnerables como cualquiera, pero que se saben portadores de palabras eternas que no pueden silenciar. Esta es su única fuerza.
Sus enemigos aprovechan ahora escándalos que nunca debieron producirse, pero de los que ningún humano está exento, para atacar al cabeza visible de la institución pese a que él los ha afrontado con valor, dando la cara y asumiendo errores y horrores cometidos por otros: una dolorosa situación que sólo ha heredado. Ha pedido perdón a los ofendidos, se ha unido a su dolor, que es también el nuestro, y ha condenado a los ofensores con la justa dureza que los delitos exigían.
Pero eso no basta a quienes han olfateado la sangre y buscan la presa sin importarles nada más. Las hermanas hienas, como las llamaría nuestro Francisco, son así: está en su naturaleza. Ya lo intentaron antes y lo seguirán intentando después. Pero sepan las hienas que, tanto en el presente como en el pasado y en los momentos que están por venir, quienes formamos parte de esa sociedad, de esa institución y de ese cuerpo común, estamos con nuestro viejo hermano mayor.
Bien sabemos que los ataques que le dirigen, van dirigidos en realidad contra la Iglesia, y que es a ésta a quien pretenden derribar; y sobre todo, a la fe en nuestro Fundador, el mismo que nos dijo, aunque a veces lo olvidemos, que si a Él le habían perseguido, también nos perseguirían a quienes le siguiéramos.
En estos momentos de intento de acoso y derribo contra el Papa, todos los católicos debemos cerrar filas junto a él, y constituirnos en miembros de su personal Guardia Suiza allí donde estemos.
¡Benedicto XVI, porque estamos con Cristo, estamos contigo!

sábado, 27 de marzo de 2010

La funcionaria a la que IU ordenó vetar a Foxá declara a la juez que el acto era legal


ABC.- 27 de marzo de 2010

La denuncia por prevaricación y discriminación ideológica que las asociaciones Ademán y Fernando III interpusieron contra la delegada de Participación Ciudadana, la comunista Josefa Medrano, por prohibir un acto en el Centro Cívico El Tejar del Mellizo en el que se iba a rendir homenaje literario a Agustín de Foxá, se encontró ayer con el apoyo de la propia directora del centro, Cristina Paloma Torrego, la funcionaria a quien Medrano ordenó ejecutar el veto después de haber dado permiso para su celebración. Torrego acudió ayer al juzgado de instrucción número seis en calidad de testigo tras la citación de la jueza Mercedes Alaya. Y en su declaración, recogida por Efe, se mostró contundente a la hora de valorar lo ocurrido. Según la directora, que fue cesada del puesto días después de producirse este escándalo, la petición formulada por las asociaciones organizadoras «cumplía todos los requisitos», razón por la que se sintió «disgustada» cuando Josefa Medrano le ordenó revocar el permiso alegando que era «una decisión política». La concejal de IU supuso por su cuenta y riesgo que el acto iba a vulnerar la Ley de Memoria Histórica al tratarse de un homenaje literario a un escritor falangista. En su arbitraria decisión contó con el apoyo del líder municipal de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, y de la portavoz del Gobierno, la socialista Maribel Montaño, que también han sido incluidos en la denuncia efectuada por los organizadores. Y es que la polémica «decisión política» adoptada por los dirigentes municipales ha suscitado las quejas del mundillo literario a nivel nacional, sobre todo porque al tiempo en que se vetaba un tributo a la obra de Foxá, IU organizaba el centenario de Miguel Hernández haciendo referencia exclusivamente a su ideología.
En este sentido, Cristina Paloma Torrego declaró ayer a la juez que las asociaciones convocantes «estaban legalmente inscritas y habían realizado peticiones similares con anterioridad», por lo que no observó «ningún problema para la autorización del espacio público». Sin embargo, el viernes previo a la celebración del acto, anunciado para el martes 6 de octubre de 2009, recibió una llamada telefónica de su inmediata superior, la jefa de la sección de Centros Cívicos, quien le ordenó a instancias de Medrano que «debía comunicar a los solicitantes que el acto no podía celebrarse». Torrego contestó entonces que la petición era legal y que se negaba «a comunicar a los solicitantes la revocación de la autorización si no recibía una orden por escrito». Entonces explicó a otro de sus superiores la situación y éste le aclaró que se trataba de una «decisión política de la delegada de Participación Ciudadana», quien después de la declaración de la ex directora del centro cívico tendrá que dar explicaciones convincentes a la juez Alaya por haber censurado un acto cultural apelando a la ideología del escritor.

Esperpento

La testigo lo dice clarito. No había inconveniente para vetar el homenaje literario ¡literario! a Foxá. Fue una decisión política. Y añadan arbitraria, obtusa, sectaria, incomprensible, revanchista... de quienes no sólo insultan la inteligencia con su trato a Foxá sino con su manoseo político a la figura de Miguel Hernández. Medrano, Torrijos y Montaño ya han pasado a la historia del esperpento, antes de que la justicia ponga el punto final.
ADRIANO

miércoles, 24 de marzo de 2010

Ademán con la Orquesta Barroca de Sevilla


La Asociación Cultural Ademán en su afán de promocionar la cultura en general y la de Sevilla en particular, quiere romper una lanza en favor de la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS), lamentablemente somos una asociación sin ningún recurso económico, pero queremos hacer una llamada a las instituciones, empresas y público en general para apoyar este lujo musical que tenemos en nuestra ciudad.

Lamentamos que la Caja de Ahorros Cajasol dilapide millones de euros en el controvertido proyecto de la torre Pelli y, en cambio, retire una subvención de 30.000 € a la OBS, conjunto consolidado, no solo en nuestra ciudad, sino incluso fuera de nuestras fronteras.

Una orquesta que ha contado con la dirección de insignes batutas y que es pieza clave en el magnífico Festival de Música Antigua que se celebra en Sevilla anualmente y del que acabamos de gozar nada menos que su XXVII edición. La OBS llena los recintos cada vez que actúa en Sevilla.

En una ciudad donde no se prodigan excesivamente los grandes eventos culturales, no podemos dejar de apoyar a nuestra Orquesta Barroca.

domingo, 21 de marzo de 2010

Recomendación: Muertes paralelas (Fernando Sánchez Dragó)


El 17 de julio del 36, a eso de las cinco en sombra de la tarde, entró don Indalecio Prieto en la cafetería de las Cortes y comunicó a los periodistas allí reunidos que la guarnición de Melilla se había sublevado. El padre del autor, que dirigía la agencia Febus, filial de El Sol y de La Voz, cogió un coche, dejó a su esposa, embarazada, en el piso donde el autor nacería dos meses más tarde y se fue hacia el sur en busca de información. No regresó nunca. El 14 de septiembre del mismo año, después de una asombrosa peripecia, fue paseado en Valladolid. Su mujer, en octubre del 37, cargó con su hijo, aún bebé, y con su hermana, de trece años, y emprendió la búsqueda de su marido campo, guerra y muerte a través de un país en llamas. Este libro reconstruye milimétricamente, con escrúpulo de historiador y tenacidad de detective, adentrándose y braceando quien la escribe en la espesura de un árbol genealógico cuyas raíces se remontan al siglo XIX, la triple y conmovedora odisea vivida por su padre, al que no conoció, por su madre y, en tercera persona, por el hijo al que ambos engendraron.

La Camisa de Hedilla


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Fernando Sánchez Dragó puede ser un autor literario que guste o no, como todos, lo que indudablemente no parece ser es una persona convencional, tremendamente mediático, levanta pasiones a favor y rechazos viscerales. Lo que no se puede poner en duda es su amplía cultura, su educada disensión y una inconformista postura contra los convencionalismos diseñados en cada momento por el poder de turno, o sea, el arquetipo de enfant terrible, de, en definitiva lo políticamente incorrecto.
Desde esa educación tolerante y dialogante con el antagonista intelectual y desde su respeto a las ideas ajenas, no creo que su foto con una camisa azul falangista sea un mero gesto irrespetuoso para con los cientos de jóvenes que, precisamente llevando esa camisa, cayeron abatidos por las balas regando con su sangre los campos de España.
No es baladí que declare Sánchez Dragó que tal camisa perteneciera a Manuel Hedilla, segundo Jefe Nacional de Falange Española, sucesor del mismísimo José Antonio y condenado a muerte por Franco por oponerse al golpe de mano del General para unificar Falange con los Tradicionalistas y convertirse en Caudillo único de la España llamada nacional, pena que, a la postre, sería conmutada por cárcel primero y destierro después.
Ya es provocador aparecer de tal guisa en un medio público como El Mundo y más provocador aún reivindicar una Falange opuesta al franquismo, esa camisa con el yugo y las flechas es un grito, un tiro azul mahón al centro del alma de una sociedad adormecida por el discurso oficial que nos dice que hacer, que pensar, que leer y que nos reescribe la Historia a su antojo y al acomodo de los intereses partidistas.
Desde Ademán reivindicamos la libertad de decir, de sentir y de proclamar el credo que cada cual crea el mejor para construir una sociedad mejor y más justa, desde la tolerancia, el dialogo y, por qué no, desde la provocación disidente, civilizada e inteligente.

Presentación del libro Bobastro. La ciudad de la perdición de Francisco Ortiz Lozano


El próximo sábado, día 27 de marzo de 2010, víspera del Domingo de Ramos, a las 7 de la tarde,
en el Centro Cultural de la Villa de Ardales: PRESENTACIÓN DEL LIBRO “BOBASTRO. La ciudad de la perdición. Gloria y refugio de la cristiandad” (2º tomo de la colección “Historia del valle de Ardales”),
Por su autor, Francisco Ortiz Lozano.
Introducirá la charla el Alcalde, Juan Calderón Ramos.
A su término, se servirán unos refrescos a los asistentes.

viernes, 19 de marzo de 2010

ERNESTO GIMÉNEZ CABALLERO EJE DE LA EXPOSICIÓN SOBRE LA GENERACIÓN DEL 27



En la sala Santa Inés de Sevilla se puede ver hasta Junio, una exposición que revive la eclosión artística y literaria que dió lugar a la que se conoce como Edad de Plata de la cultura española.


El cartel de la muestra es un diseño de Ernesto Giménez Caballero titulado El Universo de la literatura española.


Entre la gran cantidad de documentos expuestos, figuran reproducciones de gran tamaño de la revista La Gaceta Literaria, dirigida también por Gecé (Giménez Caballero), que jugó un papel fundamental en la difusión de las nuevas corrientes y que apareció por primera vez el 1 de Enero de 1927, en cuyas páginas colaboraron firmas como las de Azorín, Baroja, Ortega y Gasset, Buñuel, Begamín, Ramiro Ledesma Ramos, Alberti, Neruda, Ramón Gómez de la Serna, Lorca, Pedro Salinas, Falla, Dalí, Max Aub y otros más, que forman una verdadera galaxia creativa como la recreada por Gecé en su cartel.


La Gaceta Literaria es la columna vertebral de la exposición, mostrando la evolución de las vanguardias entre 1927 y 1928, como el Surrealismo y el neofuturismo. Curiosamente, de los jóvenes autores que convivieron en la revista, surgirian, a partir de 1930, divergencias ideológicas que conducirian a unos al comunismo y a otros al fascismo, pero ambas corrientes con espíritu regenerador de una España que creian necesitada de una revolución regeneradora que trajera mayor justicia social, los dos caminos que se bifurcaron desde 1930, acabarian regando los campos españoles de su sangre joven en un enfrentamiento fraticida.


En la muestra se podrá ver un documental, El deseo y la realidad, que muestra las únicas imágenes existentes de Luís Cernuda y otros poetas de su generación

ARTE Y VINO



Valladolid Arte y enología
Vinos de diseño








• Matarromera y Dilab 211 lanzan una edición limitada de Valdelosfrailes
• Las etiquetas han sido creadas por 12 diseñadores
DiLab, Laboratorio de Diseño, ha abierto sus puertas públicamente en la localidad vallisoletana de Urueña con el proyecto Di12, la primera propuesta de Ediciones 211, que en colaboración con el Grupo Matarromera ha creado una edición limitada de 211 ejemplares de botellas de Valdelosfrailes para celebrar su apertura.
Doce de los más prestigiosos diseñadores españoles han aportado su sello en la creación de otras tantas etiquetas para un mismo vino, Valdelosfrailes Vendimia Seleccionada 2005. De cada uno de esos 12 diseños se ha lanzado una edición limitada de 211 ejemplares, para hacer un total de 2.532 botellas.
Valdelosfrailes Vendimia seleccionada 2005 es un vino elaborado en la Bodega Valdelosfrailes acogido a la D.O. Cigales. Elaborado al cien por cien con uvas de la variedad Tempranillo procedentes de los viñedos propios de Matarromera, ha sido envejecido en barricas de roble americano durante 12 meses.
Las etiquetas reproducen doce marcas que 12 diseñadores han creado con el número 211, kilómetro de la autovía A6 en el que se encuentra Urueña.
Los diseñadores que han participado esta edición limitada son Rafael Celda, Pepe Cruz Novillo (Premio Nacional de Diseño 1997), Manuel Estrada, Mario Eskenazi (Premio Nacional de Diseño 2000), Isidro Ferrer (Premio Nacional de Diseño 2002), Pepe Gimeno, Jorge Lorenzo, Óscar Mariné, Daniel Nebot (Premio Nacional de Diseño 1995), Carlos Rolando (Premio Nacional de Diseño 2005), América Sánchez (Premio Nacional de Diseño 1992) y Roberto Turégano.
En esta iniciativa, impulsada por la diseñadora Miryam Anllo, responsable de DiLab, se unen por primera vez en Castilla y León grandes profesionales del diseño con una empresa viticultora ejemplar de esta comunidad (tanto por sus vinos como por su apuesta por el diseño en sus productos) y con la gestión del diseño.
La caja de 12 botellas (una botella de cada diseño) contiene un certificado firmado y numerado en su interior, y sale a la venta con un precio de 120 euros (IVA incluido).
Se podrá adquirir en la sede de Dilab, en Urueña, Valladolid (Tel. 983 717 515) y en las diferentes tiendas que Grupo Matarromera tiene en sus seis bodegas visitables. Además, próximamente podrán adquirirse en diferentes tiendas de museos nacionales de arte contemporáneo y en otros establecimientos especializados.

martes, 16 de marzo de 2010

Matar para vivir Por Juan Forn (Del Blog Agenda de Reflexión)


Ese hombre que vemos bajar las escaleras del metro de París obsesionó de tal manera a Roberto Arlt en sus últimos años que mereció cuatro crónicas de las que escribía semanalmente el autor de Los siete locos en el diario El Mundo, a su regreso de la Guerra Civil Española. El hombre en cuestión se llamaba Anatole Deibler, era un discreto vecino del barrio de Auteuil, aficionado a su jardín, al ciclismo, al casamiento de su única hija y a la misa dominical, pero la razón por la cual Arlt escribe repetidamente sobre él es porque Deibler les cortó la cabeza a cuatrocientos condenados a muerte como Verdugo Oficial de Francia.

Hoy es fácil escribir sobre Deibler. Basta googlearlo en Internet y armarse de un poco de paciencia para encontrar hasta fotos de su coqueto petit hotel en Auteuil (en cuyo amplio galpón guardaba, de-sarmadas, las dos guillotinas con que ejecutaba a sus víctimas: una portátil, cuando le tocaba trasladarse a provincias, y otra de mayor tamaño, que usaba para sus asignaciones parisinas), reproducciones facsimilares del diario íntimo compuesto de veintisiete cuadernos donde registró protocolarmente cada ejecución (rematados hace días en París en más de cien mil euros) o la interna familiar que enemistó a su yerno y a un primo político de Deibler en la lucha por quedarse con el puesto de verdugo cuando éste murió en 1939, de un ataque al corazón, en un vagón del metro de París. Arlt no contaba con ninguna de estas facilidades cuando escribía sus crónicas en su escritorio de la redacción de El Mundo, basándose en escuetos cables de cinco o diez renglones y presionado por la hora de cierre. Sin embargo, el Anatole Deibler que construye en esas crónicas contra reloj es más vívido que el descrito por Gérard Jaeger en las trescientas páginas de su libro L’homme qui trancha 400 têtes.

Arlt repara en Deibler por primera vez en 1937, cuando éste se niega a guillotinar a una tal Josephine Mory, condenada a muerte por asesinar a su hija horas después de que ésta diera a luz. El cable que lee sólo informa que Deibler se ampara en su contrato, donde figura explícitamente que no ejecutará a mujeres. El Estado francés no puede hacer cumplir la sentencia porque las únicas dos guillotinas existentes en Francia son propiedad de Deibler y el verdugo suplente es su yerno. Arlt describe con truculencia que la negativa de Deibler se remonta a sus tiempos como asistente de su padre, cuando les tocó ejecutar en días sucesivos a dos mujeres: después de cortarle la cabeza a la segunda, Deibler padre se presentó ante el ministro de Justicia y lo horrorizó poniendo sobre su escritorio la cuchilla “con pedazos de piel y mechones de cabello aún adheridos a ella”. Arlt sabía que, entre los deberes del verdugo, figuraba ser dueño de su propia herramienta y responsable de su transporte, armado y desarmado en el lugar de la ejecución, así como de correr con las gastos de la reparación si se estropeaba. Arlt sabía que Deibler había heredado de su padre el cargo de verdugo, pero dudo que supiera que su madre era hija del verdugo de Argelia. Y que eso se debía a que, por ley, los verdugos no podían practicar otro oficio y sólo se les permitía casarse con miembros de su misma familia o de la familia de otro verdugo (de hecho, eran los únicos autorizados por ley a casarse entre primos). Tampoco podían mandar a su prole a la escuela: razón por la cual los hijos varones empezaban muy temprano a trabajar como ayudantes de sus padres y luego heredaban el cargo, cuando éstos morían o se retiraban.

Difícil que Arlt supiera que el verdugo no disponía de salario (se le pagaba por “comisión”), que el Estado francés no quería tenerlo como funcionario sino apenas como agente contractual (lo que en la jerga capitalista actual se denomina “tercerizado”). De hecho, no aparecía en los libros de cuentas de la nación. Sin embargo, cuando Arlt imagina la última jornada de la vida de Deibler, lo describe caminando hacia la boca del metro donde morirá minutos más tarde, maldiciendo en partes iguales al frío de esa mañana de febrero y a Paul Reynaud, ministro de Finanzas francés, que le negaba “cuatrocientos mil francos de jubilación” con el pretexto de que “se avecinaban tiempos de economía de guerra”. La información con que contaba Arlt esta vez era el cable que anunciaba la muerte de Deibler, de un ataque al corazón, camino al trabajo.

Dudo que en la redacción de El Mundo hubiera fotos de Deibler. Sin embargo, Arlt acierta hasta en la descripción física de la escena: “Para los que se cruzaban en su camino, el verdugo parecía un conferenciante de la Sorbona más que un cortador de cabezas”. Miren ahora la imagen que ilustra esta página, tomada del libro de Jaeger. Arlt incluso habla del “dulce morir de monsieur Deibler”: parece un epígrafe para la foto. Sólo le habría faltado agregar, para completar el retrato, que los franceses de aquella época creían que traía suerte toparse con Deibler (la gente que pasaba por su casa no se retiraba sin antes rozar el pomo de la puerta, y hasta le pedía consejo para comprar número de la lotería).
Arlt quería creer que con la muerte de Anatole Deibler se acabaría la guillotina. De hecho, las columnas que escribía en esa sección del diario El Mundo tenían esa función. Convencido, al retornar de Europa, de que se avecinaba un trágico fin de época en todo el planeta y que era su función abrirles los ojos a los lectores argentinos, abandonó sus aguafuertes sobre Buenos Aires e inventó la sección “Al margen del cable”, donde elegía qué cablegramas comentar de los que llegaban del exterior (”Su modo de leer esos cables es extraordinario. Arlt amplifica, expande, asocia y cambia de contexto las noticias que recibe. Y así las revela, las hace visibles”, dice Ricardo Piglia en el prólogo de El paisaje en las nubes, el extraordinario libro que reúne esas crónicas). Se ha hablado muchas veces del poder visionario de Arlt (que le permitió anticipar, entre otras cosas, la obsesión esotérica de Hitler o el advenimiento de López Rega). Pero en el caso de la guillotina no acertó. Aún muerto Deibler, la cuchilla siguió cercenando cabezas hasta el año 1977. Para entonces, el yerno de Deibler ya había pedido el retiro (obligado por el mal de Parkinson) y su sucesor, un tal Marcel Chevalier, se encargó de las dos últimas sentencias de muerte que se ejecutaron en Francia. El hijo mayor de Chevalier, de quince años, fue testigo de ambas. Su padre quería que comenzara a familiarizarse con el puesto que eventualmente heredaría. No tuvo esa desgracia: la pena capital fue finalmente abolida en Francia en 1981, por François Mitterrand, con Robert Badinter como ministro de Justicia.

lunes, 15 de marzo de 2010

LOS ESTUDIANTES NEGROS DE LA LONJA UNIVERSITARIA


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Son un puñado largo. Visten de negro cetrino y avanzan decididos hacia la lonja cruzando el patio de la Facultad de Filología. Allí les esperan.
Llevan sus armas bajo el brazo como adargas propiedad de Alonso Quijano pero van sin yelmos; a cara descubierta. Sin impostura. Si los hubiera visto, un siglo y pico antes Giuseppe Pellizza da Volpedo, les hubiese inspirado su célebre óleo El cuarto Estado.
Camino de la lonja los capturó el diafragma de la cámara de Luis Serrano (Sevilla, 1977). La misma que se coló en un aula de la Facultad de Filología con la última lección escrita en la pizarra (con nombres de escritores argentinos como Bioy Casares o Victoria Ocampo), delante de la que se visten de uniforme de faena unos hombres que también van a la lonja.
Pero no son adargas las armas bajo el brazo de este particular Cuarto Estado ni uniformes de guerra los que se visten en la bancada universitaria. Bajo el brazo llevan capirotes negros y el uniforme es una camiseta blanca de los herederos de Salvador Dorado El Penitente.
Los ha pillado a todos el fotógrafo Luis Serrano y ahora expone una selección de 24 fotografías en la lonja del Rectorado de la Universidad de Sevilla bajo el título “Universo interior”. Un ramillete de instantáneas de negro sobre negro. De estudiantes bajo túnicas de ruan negro sobre las que el antifaz iguala anónimos a la catedrática y al becario (la elección del sexo no es caprichosa).
Desde San Agustín y su Escolástica –aquella que encumbró a la Universidad española a hombros de los doctores de Salamanca- el diálogo entre Fe y Razón, entre Religión y Ciencia ha sido responsable de lo mejorcito de la civilización occidental.
Luego el enciclopedismo del XVIII le fue ganando por la mano hasta desalojar los crucifijos de las aulas de la Facultad de Derecho en tiempos del decano Alarcón. Algunas sospechas hay de dónde fueron a parar estas piezas nada desdeñables desde un punto de vista estrictamente artístico, pero cierto es que fueron expulsadas como pulgas de una Universidad flaca de Fe en la que la Hermandad de los Estudiantes aún conserva un hueco, como frágil concesión de los que impusieron una Ciencia sobre el axioma de que Fe y Razón eran dos realidades autistas.
Una vez al año; el martes santo, estos estudiantes negros rebosan hasta poblar los patios de la antigua Fábrica de Tabacos de hábitos nazarenos que rodean en la lonja al Cristo de la Buena Muerte y a la Virgen de la Angustia.
Ahora, las fotografías de Serrano muestran los entresijos de la preparatoria de la Estación de Penitencia antes de su eclosión por la puerta del Rectorado. Su originalidad cuestiona excepcionalmente, la opinión de Chaves Nogales a finales del siglo XIX, que decía “Quédese para los literatos coloristas el hablar una vez más de las solemnidades de Semana Santa (…) en la forma que suelen hacerlo siempre, esto es, diciendo las mismas cosas con ligeras variantes, repitiendo iguales descripciones y contando con idéntica manera lo que tenemos olvidado de puro leído”. No estamos ante las fotos ripiosas, ayunas de vanguardia, que jalonan los comercios desde el comienzo de la Cuaresma.
Es posible que algunos sumos pontífices de la intolerancia tengan los ojos rajados por las fotos de Luis Serrano. En su visión estrecha de orejeras de briega, no hay más Universidad que aquella que corea con Camus que Dios murió.
Si será así o no depende de a dónde caminen los nazarenos de El Cuarto Estado de Volpedo, a defender su sitio como estudiantes, docentes e investigadores cristianos o a la taberna cofrade de la esquina a empeñar su Fe capirotera a cambio de un papelón de pecaito frito.

domingo, 14 de marzo de 2010

Jardiel Poncela cabalga de nuevo


El próximo martes 16 de marzo, se falla en los salones del madrileño Teatro Real, la cuarta edición del prestigioso premio Valle-Inclán de Teatro. Entre los doce finalistas, dos montajes en refrescante clave de humor, "La Cena" de Albert Boadella y "Angelina o el honor de un brigadier", obra de Enrique Jardiel Poncela, montada en los Teatros del Canal por Juan Carlos Pérez de la Fuente, quien ha declarado sobre el autor de la obra:
- Hay mucho desconocimiento sobre él. A Jardiel se le pueden llamar muchas cosas, menos antiguo. Fue un espíritu absolutamente inquieto, un loquito maravilloso y un hombre libre que hizo un humor muy inteligente y adelantado a su época. En este momento de tanta vida mineral y naturaleza muerta, nos harían falta muchos personajes así en la sociedad española.
Sobre el perfil político de Jardiel:
- A aquellos que le llaman franquista hay que recordarles que murió olvidado y en la más absoluta de las miserias. Tuvo el valor de defender la dictadura franquista, pero también estuvo con la República.

Hacía tiempo que los títulos de Jardiel Poncela habían dejado de alegrar la cartelera cuando es tan grande la sed de comedia del público; así quedó demostrado con la recepción que Angelina o el honor de un brigadier tuvo en Madrid y la larga gira que le espera por toda España. Fue Juan Carlos Pérez de la Fuente (Talamanca de Jarama, Madrid, 1959) quien se animó a dirigir y producir esta comedia, un género que apenas había transitado. Doce actores, con una hermosa y eficaz escenografía, defienden la obra con humor y elegancia. El director lo vio así:“Es un drama con traje cómico. Lo que hace Jardiel es destripar la grandilocuencia de una época, la de las postrimerías del imperio colonial español. Crea un Don Juan, que se llama Germán, para cargarse el mito. Y Angelina es un trasunto de Doña Inés. Por eso, yo he pedido a los actores que vivan el drama de forma intensa, de una manera desaforada. El actor debe ir contra la risa y, de esa forma, resulta cada vez más patético”. Convencido de que a Jardiel se le ha montado de forma “bastante convencional”, él ha intentado “redescubrirlo, especialmente para los más jóvenes, y encontrarle el tono”.

RIVERO TARAVILLO TRADUCE LA POESÍA COMPLETA DE SHAKESPEARE


'Shakespeare adquirió fama, y parece que hacienda, como poeta, y si le llamamos Bardo es precisamente por eso, por su poesía, que no sólo nos entrega, claro está, en los poemas narrativos o líricos, sino en todo su teatro, por el que se le estima universalmente', aseguró a Efe Rivero Taravillo, primer poeta que traduce en solitario en España esta 'Poesía Completa' en edición bilingüe.

Rivero, también editor y autor de la biografía sobre Luis Cernuda que recibió el premio Comillas, ha asegurado que 'la obra de Shakespeare no destinada al escenario -salvo los Sonetos, que son una cumbre insoslayable- ha padecido una postergación sorprendente y, a poco que se lea, injustificada'.

En sus versos, 'a partir de un mito o de un episodio de la historia romana consigue descripciones magníficas, y lo mismo destaca en un tono ligero y juguetón o en sombrías introspecciones en los personajes de las que dará luego buen ejemplo en sus obras dramáticas', según Rivero.

En Shakespeare, 'los versos desbordan poesía sentencial, frases áureas que por sí solas llenarían, casi, un diccionario de citas; los diálogos son chispeantes, hay dobles sentidos y juegos de palabras, una exuberancia verbal fastuosa', añadió.

Para el traductor los poemas del Bardo se pueden leer 'de muchas maneras distintas, desde un enfoque feminista u homosexual, desde interpretaciones políticas a religiosas; todo lo aguantan'

'Si uno no ha leído los Sonetos no ha leído poesía amorosa', sentencia Rivero, para recordar que 'García Lorca pensaba en Shakespeare cuando escribía sus propios sonetos; Cernuda, a quien estos le llegaron a doler físicamente, propuso a Alfonso Reyes realizar un estudio sobre el mismo; muchos poetas de nuestra lengua lo han vertido parcialmente.'

Rivero ha indicado que 'no me cansaré de repetir lo que escribió Antonio Machado, gran admirador del Bardo: 'Canto y cuento es la poesía'; porque de nada sirve trasladar el sentido de lo que los poemas encierran si no se transmite también su música, si no se 'engaña' al lector con la imitación del ritmo'.

Según el traductor, 'la memoria, esa atrofiada amiga, es la cámara en la que debemos guardar los buenos poemas, y en ella el verso pervive por su música, que es regla mnemotécnica que ayuda a la memorabilidad a la que aspira', por lo que ha apuntado que aspira a que sus traducciones de poesía 'se disfruten con el oído igual que con la inteligencia.'

De la labor del traductor dijo que 'si uno cuando está traduciendo poesía no cree que está creando nuevos poemas en su lengua, apaga y vámonos', y de la métrica apuntó que 'salvo algún poema en el que usa otro tipo de verso, el pentámetro yámbico es la medida suya, que he vertido como endecasílabo blanco, es decir, sin rima; ésta es artificiosa casi siempre y Shakespeare nunca lo es.'

Rivero, Premio Andalucía de Traducción y traductor, entre otros, de Milton, Marlowe y Donne, ha explicado que su traducción 'está hecha para el lector del siglo XXI, con amplio vocabulario y exigencia literaria, pero sin arcaísmos ni modernizaciones gratuitas.'

Tras haber publicado con anterioridad dos veces los 'Sonetos', ahora los ha revisado de nuevo, 'depurándolos', y ha traducido para este volumen el resto de poemas, los líricos de 'El peregrino apasionado' y el lírico-alegórico 'El fénix y la tórtola' más los narrativos 'Venus y Adonis', 'La violación de Lucrecia' y el 'Lamento de una amante.'

'Luis Alberto de Cuenca, riguroso filólogo y desenfadado poeta me invitó a realizara la introducción, y eso he hecho de forma muy gustosa; en sus setenta páginas creo que es informativa y, desde luego, actualizadísima, pero no incurre en ninguno de los pecados académicos; se trata de dar al lector las claves para el disfrute de los poemas', concluyó.

Alfredo Valenzuela

SER HOMBRE O MUJER ES CUESTIÓN DE CULTURA


EL SEXO A LO AÍDO (Francisco J. Contreras)

El Senado aprobó hace días la nueva ley del aborto. Lo hemos conseguido: el embrión de buitre leonado (hay multas por la destrucción de huevos) tendrá mayor protección jurídica que el feto humano. Hemos superado finalmente nuestra arrogancia “especista”: ¿quién nos había dicho que teníamos más dignidad que los demás animales? ¿Qué nos habíamos creído? Henos aquí por fin equiparados con el hermano lince y el admirable quebrantahuesos.

Querría llamar la atención sobre un aspecto de la ley Aído que ha escapado en general al análisis. Es una ley de 23 artículos … y sólo los arts. 12 a 23 regulan el aborto. ¿De qué tratan los anteriores? La Exposición de Motivos asegura que la nueva ley busca “garantizar los derechos relativos a la salud sexual y reproductiva [SSR]”. Los españoles padecemos, según parece, una “salud sexual” muy deficiente, pero la ley Aído va a curarnos (para ir abriendo boca, el ministerio de Igualdad ha invertido 26.000 € en un “mapa de la inervación y excitación del clítoris”). Sobre todo, va a curar a nuestros hijos, que gozarán de una “salud sexual” rozagante gracias a la formación que la ley ha previsto para ellos. Los arts. 1 al 11 trasudan obsesión por la pedagogía sexual: el sistema sanitario deberá “proporcionar educación sanitaria integral y con perspectiva de género sobre SSR” (art. 5.2); “los poderes públicos desarrollarán acciones informativas y de formación sobre SSR […] dirigidas, principalmente, a la juventud” (art. 6); “el sistema educativo contemplará la formación en SSR, incluyendo un enfoque integral que contribuya a […] b) el reconocimiento de la diversidad sexual; c) el desarrollo armónico de la sexualidad acorde con la personalidad de los jóvenes […]” (art. 9).

Términos como “integral”, “enfoque de género”, etc. esconden una densa carga ideológica. Para saber de qué se trata, se puede consultar el Borrador de Estrategia Nacional de Salud Reproductiva [ENSR] de 11/11/2009, elaborado por el Ministerio de Sanidad. Son 192 páginas, la mitad de ellas doctrinales. Su lectura es dura … pero muy reveladora: ahí está la esencia de la nueva izquierda. La ideología que será enseñada en las escuelas (art. 9). Señalemos algunas claves:

- El sexo como centro de la existencia: “el derecho a tener prácticas sexuales no reproductivas” es un “derecho humano universal, basado en la libertad, dignidad e igualdad” [p. 7](ya la ley Aído revelaba en su preámbulo que “el desarrollo de la sexualidad está directamente vinculado a la dignidad de la persona”). El derecho al disfrute no debe verse obstaculizado ni por el temor a la maternidad, ni por “tabúes” morales. La ENSR aboga por “un concepto positivo de la salud sexual que incluye el bienestar, la satisfacción y el placer, dejando de lado la concepción de la sexualidad ligada a la represión, el miedo y lo moralmente bueno o malo” [p. 14].

- El placer sexual debe ser buscado como un fin en sí mismo; su condicionamiento al vínculo matrimonial (o, siquiera, a la existencia de un sentimiento) es castrante y culpabilizador: “antes se dignificaba la sexualidad mediante el matrimonio, […] mientras que en la actualidad se exige en cambio su dignificación mediante el amor romántico. Esto indica la vivencia del deseo sexual con culpabilidad y vergüenza por parte de las mujeres […]”[p. 25] (la ENSR constata que un porcentaje preocupante de mujeres –incluso jóvenes- sigue vinculando el sexo con el amor: este dato es interpretado como el resultado de la persistencia de “estereotipos sexistas” nocivos: cf. p. 38).

- Una vida tan orgasmocéntrica tropezará antes o después con un embarazo indeseado (pues los anticonceptivos pueden fallar, o a veces uno olvida utilizarlos). El derecho al placer es, por tanto, inseparable del derecho al aborto: “uno de los derechos básicos de las mujeres en materia de salud reproductiva es el derecho a decidir libremente [la continuación o no de su embarazo]” [p. 15].

- Los rasgos masculinos y femeninos (por ejemplo, la maternidad) no se basan en la naturaleza, sino en la cultura; son “roles” que es preciso deconstruir: “los estereotipos acerca de lo que es ser hombre o ser mujer en nuestra sociedad tienen graves repercusiones para la vivencia de la sexualidad de un modo placentero” [p. 24]. Especialmente nefando es el “estereotipo” de la complementariedad hombre-mujer: “a mujeres y hombres se nos educa en un rol de complementariedad […]. [A causa de ello] los individuos están mediatizados en sus comportamientos sexuales por las normas y la moral establecida, viéndose auto-juzgados y juzgados socialmente cuando tratan de transgredir lo que se espera para unas y otros” [p. 24].

- La maternidad es otro “mito” perjudicial para la mujer: “el mito del instinto maternal, supuestamente natural e intrínseco, predestina a las mujeres a ser madres para que posteriormente se dediquen al cuidado de las criaturas”; “el rol maternal tiene efectos profundos […] en la desigualdad sexual” [p. 27]; “la maternidad no es un hecho natural” [p. 28].

- Los niños tienen también derechos sexuales: “las personas tienen y viven su sexualidad desde que nacen hasta que mueren; tendrán diferentes necesidades relacionadas con la salud sexual, y necesitarán de servicios que les faciliten educación, atención, etc.” [p. 30]. Es precisa, pues, una “formación sexual integral desde la infancia”: “a través de ella, mujeres y hombres podrán decidir con autonomía sobre su vida sexual, desde la niñez hasta la vejez. La educación sobre la sexualidad permite vivirla libremente sin temores ni prejuicios” [p. 69].

Esto es lo que se nos viene encima.

LOOR DE EXPAÑA (Arturo Robsy)

En la vejez, la España sin dientes y con ojos ciegos no mira ya la curva del horizonte: ni lo futuro ni lo pasado pueden aliviar a quien los ha olvidado. Vuelta Expaña, la anciana es barragana del invasor inútil y le dedican estos loores mientra se piensa en aquella novia faldicorta, hermosa y divertida que fue alguna vez antes de acogerse a las sombras.

Expaña, brindis al sol que más calienta, verano de nieves, reunión de rabadanes, propósito sin enmienda, crónica lesión, riñón sin forro, bandera gris, huevo marchito.

Expaña, distancia ambigua, verdad negada, hormona sin Patria, boca con zapato, alma de vapor, kilovatio sin calambre. Expaña, Nóbel del sueño, pesadilla sin noche, cielo sin lucero, fango sin alfarero, furia sin Polar. Capital del sordo, voz del mudo.

Expaña, horror del vacío, castillo moro, soledad de perro. Venezuela sin gorila, banco sin crédito, peseta del euro. Hambre de mañana. Alpargata de pasado. Guadalete del milenio. Tumba excavada, hueso común. Aborto de la luz. Vagancia del seso.

Expaña, marejada de olvido, viento dormido, gloria sin corona. Sur de Marruecos. Ojo ciego, apéndice gusano. Satélite trasatlántico, terremoto de agujero. Expaña, izquierda a la derecha, gravedad sin centro, maricón casado. Tierra sin surcos. Espiga sin grano. Hogaza sin pan. Tripa sin vello.

Expaña, seso indiscreto, cántaro sin alma, mosca de cadáver. Pueblo con dueño, demo sin pueblo, acueducto imposible, espina sin pétalo, rosa de desierto, loba sin mamas, sangre sin hierro. Infarto del tiempo.

Expaña en cuadro; Expaña en círculo; Expaña en braga. Ramillete de cardos. Pozo de promesas, polvo de cementerio. Torre de necios. Marejada codiciosa, ola sin espuma, tiburón cansado.

Expaña, tizona sin filo, cuajarón antiguo, alcazaba de vergüenzas, espino sin flor, nube sin cielo. Expaña, lágrima a solas, rezo invertido, vaso sin agua, bota sin vino.

A ti te digo, Expaña, bozal del libre, candado del esclavo, labor sin tierra, cañón dormido. Pólvora de agua, clavel de ceniza, libro sin profeta, verso sin poeta.

A ti te digo: te comerán despacio. Desván de arañas, sótano de hienas, vieja con espejos, jota sin voz, guitarra sin bordón. Música perdida.

Tizón oscuro.

sábado, 13 de marzo de 2010

Luis E. Togores revisa la polémica figura del militar. Una biografía atribuye al general Yagüe un papel secundario en la represión de Badajoz

La Razón
Su nombre era Juan Yagüe, pero él lo llamaba «Juanito» en los días en que se llevaban bien y no lo había desterrado a San Lorenzo o Burgos, y «Yagüe», cuando estaban de malas y a encontronazos que, por lo que se ve, era la mayoría de las veces. «Se enfrentaba a Franco cuando nadie se atrevía y lo hacía a lo legionario, vamos, con mucha pelea y a gritos. Su relación fue muy tormentosa». Luis E. Togores, secretario académico del Instituto CEU de Estudios históricos, revisa la figura del general en la biografía «Yagüe» (La esfera de los libros) después de haberse acercado a otros militares como Millán Astray y Muñoz Grandes.


El hombre y el general

Una semblanza que ha reconstruido, sin rehuir ningún punto, a través de las 20.000 cartas, diarios privados, informes confidenciales, planos, fotografías y hojas de servicio que todavía conserva en el archivo privado de la familia del militar. «Durante las batallas era muy duro con los hombres y consigo mismo. Fue el mejor militar táctico de la Guerra Civil española, que era el que combate en la batalla, y no es porque lo diga yo, así lo consideraban los alemanes. Según se desprende de la correspondencia que he consultado, atendió a las peticiones que recibía de muchos republicanos y nacionales que le pedían ayuda.



Él contestaba casi siempre y les ayudaba cuando podía. Un aspecto olvidado es que predicó la reconciliación nacional en unos momentos en los que francamente no debía resultar fácil», comenta Togores. El nombre de Yagüe está vinculado con el paso de sus columnas por Badajoz, una batalla y unos hechos que dejaron detrás de él una leyenda que todavía arrastra: «Es uno de los hitos de la represión nacional. Por supuesto existió, pero las cifras aproximadas son entre 1.500 y 2.000 personas.

¿El papel de Yagüe? Fue secundario. Cuando tomó Badajoz es cierto que represalió a los milicianos a los que sorprendió con armas. Pero acabó ahí. Al día siguiente salió hacia Madrid. Los fusilamientos a los que se alude se producen a continuación, cuando él no estaba. No fue cometida por militares, sino por guardias civiles y falangistas que se habían librado de la muerte por poco y que deseaban vengar a los compañeros que había matado el Frente Popular. Querían pasarles factura por eso».



El papel de Yagüe en Asturias y en la sublevación del 18 de julio fue clave, como su participación en la batalla del Ebro. Pero si hay algo legendario, son sus desavenencias con Franco: «Discutieron por las operaciones. Por ejemplo, Yagüe decía que había que pasar del Alcázar de Toledo y entrar en Madrid. Que en la capital había que entrar por lo que es hoy Plaza de Castilla y no por la universitaria y predijo que le atacarían en el Ebro, como sucedió, algo que no creía Franco. De hecho fue él quien resistió el ataque hasta que recibió los refuerzos».

El capítulo de las conspiraciones es tan interesante como los sucesos anteriores: «Yagüe quería entrar en la Segunda Guerra Mundial con Alemania. Gracias a Dios no entramos. Creía que el Eje ganaría. Para eso se alió con los seguidores de Don Juan y con los nazis para derrocar a Franco y poner otra persona al frente de España. No salió porque los alemanes no se decidieron y al final pesó más España. A nadie le gustaba la idea de ser una especie de colonia de Alemania».



-Una polémica entre generales
¿Fue Franco un buen estratega? ¿Quiénes eran mejores generales? ¿Los nacionales o los republicanos? Luis Togores parece que circunscribe su opinión a los hechos más que a cualquier ideología. «Son buenos los que ganan la guerra, creo yo. Dicen que Vicente Rojo era el mejor militar del conflicto, pero la verdad es que no ganó ninguna batalla. Siempre tuvo la iniciativa, sin embargo, después venía el fracaso y la derrota. ¿Dónde está su inteligencia militar entonces? Un oficial debe ceñirse a los recursos que tiene. Los nacionales, en este caso, cruzaron con 18.000 hombres y sobre la marcha formaron otro ejército de un millón. La República fue incapaz de eso».



TÍTULO: «Yagüe»
AUTOR: Luis E. Togores
EDITORIAL: La esfera de los libros
PRECIO: 23,50 euros

jueves, 11 de marzo de 2010

Una muestra recoge el mejor arte impreso de las vanguardias hasta la Generación del 27


ANDRÉS GONZÁLEZ-BARBA. SEVILLA ABC
Jueves , 11-03-10
Los ingenios tipográficos de Ramón Gómez de la Serna, el cartel de «El amor brujo» de Falla o varios de los poemarios más destacados de la Generación del 27 son algunas de las obras que componen la exposición «Impresos de vanguardia en España (1912-1936)», que se presenta en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo hasta el próximo día 2 de mayo.
Esta muestra, que está formada por unas 250 obras y que es una producción del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (Muvim), exhibe una gran selección del material impreso de las vanguardias españolas, arrancando en el año 1912 con la revista «Prometeo» de Ramón, misma fecha en la que se celebró en Barcelona una exposición sobre el arte cubista.
Una gran parte de las obras expuestas proceden de la colección particular de Juan Manuel Bonet, comisario de esta exposición y autor de un completo catálogo en el que ha escrito los textos de las fichas que acompañan a cada obra expuesta. Otras piezas que se muestran pertenecen al escritor Andrés Trapiello y a otros coleccionistas e instituciones públicas.
Entre las obras expuestas destaca el libro «Tour Eiffel», del poeta chileno Vicente Huidobro. La portada aparece decorada con una ilustración del artista vanguardista francés Robert Dalaunay. De 1919 se puede contemplar un ejemplar de la revista ultraísta «Grecia», editada en Sevilla por Rafael Cansinos Assens. Este ejemplar contiene un caligrama de Paul Morand traducido por el propio Cansinos. Otra obra curiosa es una primera monografía sobre el pintor cubista Juan Gris a cargo de Maurice Raynal. Asimismo se ofrecen trabajos tipográficos de Gabriel García Maroto, uno de los grandes editores de las vanguardias españolas.
En palabras del comisario de la muestra, Juan Manuel Bonet, «lo más llamativo de las vanguardias en España es que no sólo afectaron a grandes cuidades como Madrid, Barcelona o Sevilla, sino a otras como Huelva, Tenerife o Lugo».
Juan Ramón y el 27
Como no podía ser de otra forma, en esta exposición se incluyen trabajos de Juan Ramón Jiménez y los poetas de la Generación del 27. Así, del autor de «Platero y yo» se muestra un curioso catálogo sobre una exposición de Daniel Vázquez Díaz del año 1921. Con una cuidada tipografía y maqueta de Juan Ramón, en este ejemplar se contempla en su cubierta una acuarela del propio Vázquez Díaz. En cuanto a los autores del 27, se exponen obras de Dámaso Alonso, Cernuda, Gerardo Diego o Lorca. En este contexto fue esencial la imprenta del Sur, de los malagueños Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, que editaron libros como «Perfil del aire» de Cernuda, aquí presente.

La revista 'Renacimiento' dice adiós después de 22 años (DIario El Mundo)


La revista 'Renacimiento' dice adiós después de 22 años

* El último número recoge inéditos de Brines, Trapiello, Salvago y García Montero
* El editor lamenta la desaparación de las revistas literarias de las librerías
* Benítez Reyes, Bonilla, Linares e Iwasaki, sus directores en estas dos décadas

Efe | Sevilla
Actualizado jueves 11/03/2010 17:15 horas


La revista literaria 'Renacimiento', editada en Sevilla por la editorial del mismo nombre, dejará de publicarse tras un próximo número especial en el que intervendrán la mayoría de los poetas que han escrito en sus páginas durante casi 22 años y tras haber dedicado un monográfico a Chesterton.

El ex presidente del Gobierno José María Aznar y el ex vicepresidente Alfonso Guerra fueron algunos de los seguidores de esta publicación que empezó siendo eminentemente poética, con colaboradores como Francisco Brines, Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero, Andrés Trapiello y Luis Alberto de Cuenca.
Pero en sus páginas también colaboraron narradores como Mario Vargas Llosa, Ernesto Sábato, Fernando Savater, Jorge Edwards, Enrique Vila-Matas, Guillermo Cabrera Infante, Antonio Muñoz Molina, Alfredo Bryce-Echenique y Roberto Bolaño, con una amplia representación de las literaturas de uno y otro lado del Atlántico.

En el último número de la revista -durante estos años han salido algo más de sesenta- se publicarán poemas inéditos de Francisco Brines, Amalia Bautista, Andrés Trapiello, Pedro Sevilla, Miguel D'Ors, Luis Alberto de Cuenca, Javier Salvago, Luis García Montero, Eduardo Jordá, Luis Antonio de Villena, Carlos Marzal, Aquilino Duque, Eloy Sánchez Rosillo y Eduardo Chirinos, entre muchos otros.
Las revistas, unas proscritas

El editor de la revista, Abelardo Linares, ha dicho a Efe que las revistas literarias "han sido expulsadas de las librerías, donde hasta hace veinte años era fácil encontrarlas" y que "probablemente la literatura no ande bien del todo por falta de revistas".

También considera que las revistas literarias son "un lugar para el humor, para el ataque y la defensa literaria, para los apócrifos", como lo fue "Renacimiento" en sus primeros años, mientras que en los últimos, según Linares, "la revista se hizo menos ágil y más fondona".

A la pregunta de si el detonante del cierre ha sido la suspensión de ayudas a la edición por parte de la Junta de Andalucía, Linares ha contestado con humor: "Materia explosiva ha habido siempre, puede que el detonante haya sido la desaparición de las ayudas; o lo que es lo mismo, la Junta suspende las ayudas y yo vuelo la revista".

"La ventaja de las revistas literarias es que pueden renacer en cualquier momento y, ésta, para hacer honor a su nombre, debe morir primero para renacer", ha añadido Linares sin perder el humor, pero admitiendo que "en circunstancias como las actuales es muy complicada" su permanencia.
'Vivir hundido'

También se lo ha tomado con humor el director de la revista, el escritor Fernando Iwasaki, quien en el último editorial que ha preparado para 'Renacimiento' y que estos días está entrando en máquinas dice: "Una cosa es vivir sumergido y otra muy distinta vivir hundido".

"Nosotros le cogimos el gusto al peligro -como los disidentes y los adúlteros- y así convertimos en lujo nuestra zozobra, pues somos una revista que no paga, que no admite publicidad, que no cotiza en las bolsas editoriales, que incumple sus citas en las librerías y que además está lejos de los grandes saraos literarios", añade Iwasaki en su adiós editorial.

Antes que Iwasaki dirigieron 'Renacimiento' Felipe Benítez Reyes y el propio Linares, Juan Bonilla y Juan Lamillar, y siempre ha contado con un consejo redactor en el que han figurado algunas de las principales firmas del panorama literario.

El juez Garzón y la llamada “memoria histórica”


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Es propósito fundacional de la web laclavecultural, como revista de la Asociación Ademán, reivindicar y reseñar, entre otras intenciones culturales, a muchas figuras literarias y artísticas de nuestra historia, de gran importancia, pero, por la tiranía del sectarismo cultural impuesto desde el poder, marginadas y olvidadas, cercenando de manera vergonzoso el patrimonio cultural español.
En este sentido, muchos de esos autores, militaron en un partido político, Falange Española, que llegó a contar en sus filas con más de medio millón de afiliados, más que cualquiera de los partidos mayoritarios que actualmente existen en nuestro país.
Criminalizar a esa masa de españoles y, entre ellos, a grandes nombres de nuestra cultura, es una maniobra obtusa, sectaria, revanchista y tendenciosa que solo puede levantar heridas y discrepancias en nuestra democrática sociedad actual.
En este sentido, queremos dejar constancia de la noticia aparecida en la prensa española, a propósito de las acciones de este discutido juez.

Garzón.- Falange presta la fianza para poder ser parte contra Garzón en el caso de la Memoria Histórica
El magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela -que instruye la querella admitida contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por investigar las desapariciones del franquismo-, ha notificado hoy una providencia en la que da cuenta de la prestación por parte de Falange Española de las JONS de la fianza de 6.000 euros que le impuso el pasado 26 de marzo para poder ejercer la acusación popular en la causa, Falange desarrollará la acusación popular con representación letrada propia, de forma independiente a las otras dos acusaciones (Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad).
MADRID, 8 (EUROPA PRESS) El magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela -que instruye la querella admitida contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por investigar las desapariciones del franquismo-, ha notificado hoy una providencia en la que da cuenta de la prestación por parte de Falange Española de las JONS de la fianza de 6.000 euros que le impuso el pasado 26 de marzo para poder ejercer la acusación popular en la causa, Falange desarrollará la acusación popular con representación letrada propia, de forma independiente a las otras dos acusaciones (Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad). Varela accedió a la petición que le realizara el sindicato de funcionarios de no ir junto a Falange por entender que la querella presentada contra Garzón por este partido político, si bien coincide en los hechos con la formulada por ellos y Libertad e Identidad, "alberga un claro propósito de restaurar el honor y la imagen de dicho partido político y de sus miembros", por lo que los objetivos son "difícilmente conciliables" con los de su acción penal. Respecto de este partido, el instructor del Supremo dijo no ver impedimentos para que pueda ejercer como acusación independiente de los otros dos querellantes "teniendo en cuenta la divergencia mostrada por la parte ya personada (Manos Limpias) así como la escasa dilación que puede suponer la presencia de una parte más". Justificó además la imposición al partido de 6.000 euro de fianza en "la actuación con postulación específica" que tendrá esta parte en el procedimiento abierto a Garzón. El instructor insistió en su día *en que no hay riesgo de que una personación más produzca retrasos porque "el estado actual de la tramitación conjura dicho riesgo al menos hasta límites que hace hegemónico el derecho a la diversidad de planteamientos mostrados por las partes ya personadas y por la ahora admitida".

lunes, 1 de marzo de 2010

Memoria y olvido de Rafael García Serrano (Antonio Rivero Taravillo)

Tomado del Blog Fuego con Nieve de Antonio Rivero Taravillo

Lo conocí por otros escritos que me lo nombraban, y en el ardor de los dieciocho años lo busqué para leerlo. A mí es que los títulos siempre me han podido, y un heptasílabo tal, levemente aliterativo y sobradamente heroico como La fiel infantería, no podía sino atraerme.
Era bronca la novela, y escrita con la premura del hombre de acción que condesciende a hacer líneas que una detrás de otra componen un artículo, un libro. Pero tenía prosa y estilo vigorosos, algo que no quiso ver Antonio Muñoz Molina en una columna suya publicada en El País hace meses. De las muchas opiniones que sobre García Serrano se puedan emitir, ninguna que afirmase su tibieza podría sostenerse. De muchos hierros salen muchos yerros, y él participó mucho en el vivir y en las armas de su época. Tomó una bandera y luchó por ella, primero con el ahínco del joven enamorado, tiempo después con la fidelidad del adulto al amor de juventud. Violencia hubo, y refrendada por el autor de La fiel, pero también generosidad, ideal y altruismo.
Ya a su primer libro, Eugenio o proclamación de la primavera (1938), asoma su falangismo militante, que se hace tan omnipresente que asfixia a quien no comulgue con el movimiento político que fundara José Antonio Primo de Rivera (precisamente a él está dedicada la breve obra o novella). El rojo y el negro teñirán ya para siempre su prosa, que cuando no está claramente mediatizada por el mensaje político brilla como pocas: es apasionada y de una riqueza formidable, y al mismo tiempo sencilla, nada barroca, o al menos de un lujo nada versallesco. La de un joven que se estrenaba en la hombría y que, si no la sangre, sí tiene azul el corazón, y de ahí su tinta.
Yo no sé si por vallisoletano (allí nacieron las JONS), por culto o respondón ante unos y otros, Francisco Umbral es, desde presupuestos políticos opuestos, uno de los escritores españoles que mejor ha sabido ver qué cosa fue la Falange y quién José Antonio, al margen de la conversión de ambos en apoyaturas y símbolos del Régimen del 18 de Julio. Y Umbral ha tenido palabras elogiosas para nuestro escritor. García Serrano fue, como he dicho, una de las voces de la Falange, pero por muchos motivos diferente a otras con las que se podría comparar.
Más joven que Foxá, Sánchez Mazas y el propio José Antonio, no aportó nada al ideario o estilo del movimiento político en el que se encuadró a una edad demasiado escasa para ello. Pero luchó, sí, y fue herido en la contienda, y desde entonces ésta quedó como una fijación, sobre la que gravitaron el resto de sus años y muchas de sus innumerables páginas.
Por ejemplo, las de la ya citada La fiel infantería (1943), que obtuvo el Premio Nacional de Literatura (en aquel momento se llamaba Premio Nacional de Literatura José Antonio Primo de Rivera) y que fue inmediatamente secuestrada, según el autor “gracias a la denuncia del arzobispo primado de Toledo y a la pasión eclesial de Gabriel Arias Salgado”. De alguna forma, este hecho llevado a la categoría de emblema es el acta de defunción de lo que de nacionalsindicalista o revolucionario y juvenil tuviera el Régimen, y su sustitución por un modelo nacionalcatólico y ñoño. Eran también los días en que se desmantelaba la Divisón Azul. Para mí que en la cuenta del debe de García Serrano está el no haberse opuesto con mayor afán a esta conversión forzada. Pero lo que es indudable es que fue fiel a sus ideas hasta el final, y sin voces revolucionarias y de genuino patriotismo como la suya el Movimiento, con ese aluvión de recién llegados de la CEDA y otros cuerpos extraños, hubiese sido algo más como una derecha torpe, miope y timorata.
Tal vez por su procedencia navarra (nació en Pamplona el año de la revolución rusa), García Serrano no vio como un hecho antinatural la unificación de falangistas y requetés en ese engendro híbrido —mulo que tiraba del carro triunfal de Franco— que fue Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Camaradas suyos evolucionaron: Ridruejo se hizo socialdemócrata, Foxá escéptico y gordo, a Sánchez Mazas se le fue yendo la combatividad con las nostalgias de sus Pedritos de Andía y Tarines. Sólo él quedó apegado a ese verano perpetuo de 1936, mas con una particularidad que lo ennoblece: como el púgil que se parte la cara y al sonar la campana abraza al contrincante, siempre estuvo más cerca del enemigo corajudo que del espectador que se apoltrona en su almohadilla y todo lo más apuesta.
Publicó mucho: Plaza del Castillo, Los ojos perdidos, Diccionario para un macuto... y tantos y tantos títulos que aquí se omiten. En los últimos años redobló sus esfuerzos en el artículo y llevó su “Dietario personal” a las páginas de El Alcázar. Escribía muy bien —nadie de ese periódico le llegaba al final de sus días a la altura del zapato, con excepción de Vintila Horia, otro olvidado—, y yo alternaba su lectura con el hojeo del “rojo” y efímero diario Liberación.
Tantos años después sigue siendo víctima de otra censura, esta vez tácita (no tanto por razones políticas como por el adocenamiento del público). Hoy echo en falta una reedición de sus escritos menos circunstanciales. Era orgulloso y combativo, y, aunque yo creo que a él se le daría una higa, por placer, por egoísmo, alguien debería plantearse antologarlo.
Antonio Rivero Taravillo

Penitente (Miguel Ángel Loma)

Tomado de su Blog en Vistazo a la Prensa

POR una razón u otra, o quizá por muchas sinrazones, llegó a la Hermandad dispuesto a realizar su estación de penitencia, pero ya iba más quemado que un guiri el primer día de playa. Y por unas y otras cosas, no muy diferentes a la que le habían sucedido otros años, la estación de penitencia se le fue haciendo eterna. Ahora un parón interminable, ahora una carrerita insufrible, ahora otro parón, ahora otra carrerita..., ahora el gracioso que le golpeaba la cruz para joderle un poquito, ahora el niñato que le pasaba un refresco a un palmo de los morros preguntándole si tenía sed, ahora un comentario soez al que obviamente no podía responder...

Fue caldeándose tanto el hombre que, cuando entró en la carrera oficial, no es que estuviese quemado, es que iba como el contenido de la urnita que te dan en los crematorios. Y al vislumbrar a lo lejos el palco de autoridades, se le comenzó a calentar el caletre y a venírsele a la memoria recuerdos que no debieran. Se acordó de su hija, que ese mismo año se había quedado sin plaza en el colegio religioso concertado porque la inicial de su apellido no salió agraciada en el sorteo de la progresista política educativa; se acordó del problemático colegio público adonde le había tocado llevarla y el «respetuoso» director que les había hecho retirar el belén y el crucifijo de las aulas; se acordó de la obrita blasfema que había subvencionado el ayuntamiento hacía sólo unos días; por acordarse, incluso se acordó de unas antiguas declaraciones del alcalde diciendo que la Semana Santa era un fenómeno socio-cultural... En fin, que se fue acordando de todo lo peor. Así que, cuando llegó a la altura de las autoridades y se vio a dos o tres metros del engolado señor alcalde y de su obsequioso séquito, sin pensárselo dos veces, se plantó ante ellos y les espetó: «¿No os molestan tanto una pequeña cruz en la pared de un aula, pues cómo podéis soportar la visión de tantas cruces delante de vuestras narices? ¿Así que creéis que llevo esta cruz porque se trata de un fenómeno socio-cultural, no? Pues ahí tenéis machotes, probad un poco de cultura en vivo y en directo». Dicho y hecho. Ante el asombro, el mutismo y el pasmo de todos, reuniendo las fuerzas que le quedaban y con la ayuda de la adrenalina generada por el cabreo, se bajó la cruz del hombro y la lanzó contra los prebostes agnósticos, tumbando de un certero golpe al alcalde y a dos o tres concejales que le rodeaban, tipos muy significados también en el laicismo militante de despacho, ordeno y mando.

Las consecuencias de todo aquello habrían sido funestas si no fuera porque..., porque en realidad el violento desenlace sólo sucedió en su encendida imaginación que, felizmente, supo controlar antes de transformarla en acción. Porque al llegar a la altura del palco de autoridades, en vez de dar el mitin, bajarse la cruz y lanzarla, la apretó aún mas en el callo dolorido que a esas alturas se había formado en su hombro, levantó los ojos al cielo en un gesto difícilmente perceptible, y pidió perdón a Dios por su torpes deseos. Y en vez de maldecir a aquellos tipos revestidos de agnóstica y vanidosa solemnidad, echó mano de nuevo del rosario y comenzó a rezar. Esta vez por aquéllos; por aquéllos y por tantos otros que ofenden, ignoran o utilizan la Cruz para sus intereses. Porque fue también por ésos, por esos mismos que estaban a pocos metros de él, por quienes se abrazó a su Cruz el Crucificado, tras cuya imagen caminaba con pasos cansados. Y aquel rosario lo rezó con una sonrisa maliciosa que sólo Dios veía y sabía interpretar.