jueves, 28 de junio de 2012

LA MEMORIA HISTÓRICA por Juan Van Halen

Por su interés y enorme repercusión, reproducimos la tercera de ABC firmada por el diputado popular Juan Van Halen solicitando la derogación de la llamada ley de memoria histórica.
Juan Van Halen
LA MEMORIA HISTÓRICA
En un tiempo de grave crisis económica, que obliga a la austeridad, el Gobierno ha tomado decisiones duras y probablemente habrá de seguir tomándolas, y entre otros muchos asuntos que urge reconsiderar está la “memoria histórica”, aunque el tema no es ni mucho menos pacífico.
Irrita a no pocos que camino de los ochenta años de concluir la Guerra Civil, aquel episodio histórico permanezca latente en la sociedad española en buena parte gracias a quienes han caído en la tentación de avivarlo. Entre las estrategias de no pasar página figura en vanguardia la llamada “memoria histórica”. El concepto es intencionadamente confuso; aún más, incorrecto, ya que la memoria es individual y la suma de memorias individuales –que chocan, son dispares, se desencuentran- no forma, en ningún caso, lo que quieren expresar quienes han acuñado la patochada.
Para Gustavo Bueno “el concepto de memoria es esencialmente subjetivo, psicológico, individual: la memoria está grabada en un cerebro individual y no en un cerebro colectivo”. Y aclara que “la tarea del historiador no consistirá tanto en recuperar la memoria histórica tal cual sino en demoler la memoria deformada”. Lo común es que esta deformación y las tergiversaciones derivadas tengan que ver con posiciones ideológicas.
 
La llamada “memoria histórica” trata de convertir en vencedores a quienes perdieron la guerra y en perdedores a quienes la ganaron, con bastantes decenios de retraso, en el imposible ejercicio de pasar por la Historia una goma de borrar de modo que solo aparezca como verdadero lo que a cada uno le conviene.
El programa electoral del PSOE para las elecciones de 2004 no incluía la “memoria histórica”, ni tampoco Zapatero mencionó el asunto entre sus objetivos en su discurso de investidura.
El proceso que llevó a la aprobación de la ley “de la Memoria Histórica”, de 28 de octubre de 2007, se inició el 10 de septiembre de 2004 con la creación por real decreto de una Comisión interministerial presidida por la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Desde aquella ley, el Gobierno socialista subvencionó a asociaciones, fundaciones, sindicatos, etcétera, con decenas de millones de euros, ya en época de crisis económica, aunque negada. Si la “memoria histórica” no se mantuviese viva –algunos desean que ad aeternum- se acabarían las subvenciones. Esa relación no es inocente.
 
El asunto de la “memoria histórica”, en todo caso, no es nuevo. Pese a que Zapatero quiso que se le tuviera por padre de la criatura, en los aspectos asistenciales económicos y de reconocimiento social, desde la llegada de la democracia se fueron promulgando una serie de decretos y leyes específicas para tratar de compensar las situaciones sufridas en la guerra y en la posguerra por personas afectas al bando republicano, la parte de España controlada por el “Frente Popular”. Son una decena de normas.
Tras aquella legislación anterior sorprende que al aprobarse la referida ley en 2007 quedaran aún tantos afectados que no hubiesen solicitado lo que se conoció como “apertura de las fosas” de sus familiares. De hecho, de las subvenciones concedidas en los últimos años solo un 28,2 por ciento del total se destinaron a labores de localización, excavación, exhumación e identificación de víctimas. El 71,8 por ciento restante se destinó a otros menesteres: congresos, seminarios, ciclos de conferencias, estudios, etcétera. En definitiva, a nutrir las arcas de las asociaciones favorecidas.
Se ha repetido que la llamada “memoria histórica” pretende la reconciliación entre los españoles. Sin embargo, con el referéndum de 1976 y la Constitución de 1978 se inició una reconciliación que no debería haber tenido retorno. Entonces la izquierda se sumó a ella y se produjeron declaraciones de muchos de sus dirigentes, desde Carrillo a Felipe González y a Tarradellas en el exilio, manifestando que quedaban cerradas las heridas.

Tras la estrategia de la “memoria histórica” no es aventurado pensar que lo que pretendieron algunos fue establecer cierta legitimidad democrática en 1931 y en la Constitución de la II República y no en la transición y en la Constitución de 1978. Y esto es, además de una injusticia histórica, una falacia.
Las libertades democráticas fueron vulneradas constantemente durante la II República; sobre ello la historiografía es contundente. Muchos combatientes republicanos no lucharon defendiendo ideales democráticos, sino ideales revolucionarios que no eran menos totalitarios, aunque en sentido contrario, que los de los sublevados. Por no hablar de aquella “tercera España” de intelectuales decepcionados después de haber colaborado en el advenimiento de la República. Es el exilio voluntario de Ortega, Pérez de Ayala, Marañón o Severo Ochoa, entre otros, ante el caos de la retaguardia en el Madrid de la Guerra Civil.
La llamada “memoria histórica” patinó demasiado; sufrió a menudo el pecado de la ignorancia. Debería haber sido más respetuoso con la Historia. Son cosas sabidas. El cambio de nombre de la calle general Merry, confundiendo al militar de la guerra de Cuba con un general contemporáneo. La pretensión de que se retirase su sombre a la calle teniente Ruiz, que no era sino el héroe del Dos de Mayo. La petición de que se suprimiese el nombre de la calle Luceros, porque cierta asociación entendía que recordaba a un himno falangista. El intento de que desapareciesen las calles dedicadas a Portugal, Italia y Alemania porque fueron países que apoyaron a los sublevados de 1936. Y el conocido caso de cierta concejala que decretó que se retirase un añejo escudo de los Reyes Católicos porque lucía las flechas y el yugo… Ignorancia o interesado celo de asociaciones que defendían la subvención.
 

La otra cara de la moneda es la permanencia en la España de hoy de numerosos escudos y símbolos de la República. En institutos, escuelas, plazas de toros, parques de bomberos, jardines, rejas, diputaciones provinciales, ayuntamientos… Y muchos de ellos han sido restaurados varias veces. Han sobrevivido a la República y al franquismo. Nadie pidió nunca que se retirasen. Eran y son Historia.
Borrar parte de la Historia no es posible, y además el revisionismo de la “memoria histórica” es muy costoso para la realidad económica de España. Si el Gobierno es consecuente con las posturas asumidas cuando ejerció la oposición, derogará esa ley.


Julio Ruiz de Alda asesinado bajo la supervisión de Santiago Carrillo en Paracuellos de Jarama

miércoles, 27 de junio de 2012

La desfachatez de la Junta con Juan Luis Galiardo. Por Miguel Ángel Loma

Entre los comunicados de pésame por la reciente muerte del gran actor Juan Luis Galiardo, se podía leer uno procedente de la Junta de Andalucía donde se destacaba el hecho de de que «en todo momento hizo gala de su condición de andaluz». Curioso comunicado es éste, pues pese a tal reconocimiento mortuorio la Junta de Andalucía nunca consideró en todos estos años que el actor gaditano contase con méritos suficientes para ser reconocido y premiado en su tierra con una medalla de Andalucía, galardón que tiene concedido la Junta a cientos de andaluces, e incluso no andaluces, de muy diferentes y cuestionables méritos. Aunque tal omisión pudiera encontrar una sencilla explicación cuando analizamos que una buena parte de los galardonados son personas que cantan y bailan, y mejor aún, que cantan y bailan al son que les tocan, mientras que Juan Luis Galiardo no era persona conocida precisamente por tan valorado mérito.





ABC -edición de Sevilla.

lunes, 25 de junio de 2012

Evocación de los héroes de Annual por Pérez Reverte con ilustraciones de Ferrer Dalmau


 


D.Fernando Primo de Rivera

La Laureada de Alcántara

 
A veces se hace justicia, aunque sea tardía. Aunque sólo sirva para conmover las entrañas de los pocos que aún recuerdan. Es cierto que el ondear de banderas tiene algo de sospechoso, pues entre los pliegues de éstas, sin distinción de colores, suele esconderse mucho hijo de puta. Tampoco quienes conceden o reciben medallas son siempre de limpia ejecutoria. Pero a veces hay excepciones; momentos en los que las cosas se hacen como es debido. Y éste es uno de esos momentos. Noventa y un años después del desastre de Annual de 1921, donde 8.000 soldados españoles fueron exterminados por la estupidez de un rey, la venalidad de los políticos -nada hay nuevo bajo el sol-, la incompetencia de los generales y la desvergüenza de numerosos jefes y oficiales, el gobierno español ha concedido la Laureada de San Fernando, con carácter colectivo, al regimiento de caballería Alcántara, que se sacrificó casi en su totalidad para proteger la retirada de sus compañeros. La Laureada es la máxima condecoración militar española, y se obtiene por acciones extraordinarias en combate. Por aquella jornada, el jefe del regimiento recibió a título póstumo la Laureada individual; pero la tropa, como de costumbre, fue olvidada. Ninguno de los intentos posteriores por honrar su memoria tuvo éxito. Políticos y espadones de diversa ideología, desde el general Franco a la ministra Chacón, coincidieron en no querer remover aquello. Pero al fin, para satisfacción de los nietos y bisnietos de esos hombres, se repara la vergüenza.


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Imaginen la escena: las harkas de moros sublevados por Abd el Krim acosan a la desorganizada columna que intenta escapar hacia Melilla abandonando a su suerte a heridos y enfermos. Aquello es una matanza inaudita, y millares de soldados abandonados por jefes y oficiales corren despavoridos, atormentados por la sed, intentando ponerse a salvo.
 
 En el camino de Dar Dríus a El Batel y Monte Arruit, la protección de la retaguardia de los fugitivos recae en un regimiento de caballería que todavía se encuentra intacto y bien mandado, el Alcántara nº 14. Su jefe es el teniente coronel Fernando Primo de Rivera, hermano del teniente general del mismo apellido, que en seguida comprende que se está pidiendo a sus 691 hombres que se dejen la piel por salvar a los compañeros.
 
Pero no hay otra. Hace de tripas corazón, arenga a su gente, les dice que toca bailar con la más fea del Rif, y el regimiento, disciplinado y silencioso, se pone en marcha con sus escuadrones protegiendo los flancos y la retaguardia de la columna en retirada.
 
 A las cuatro de la tarde, aparte infinidad de escaramuzas parciales, los jinetes de Alcántara ya han tenido que dar su primera carga al galope contra una fuerte concentración enemiga. Pero es en el cruce del río Igán, que está seco y en torno al que se atrincheran miles de rifeños que hacen fuego graneado, donde la columna se arriesga a quedar cercada.


 
 Entonces, el teniente coronel les toca a sus hombres la única fibra que a esas alturas, con semejante panorama, cree que puede funcionar: «Si no lo hacemos, vuestras madres, vuestras mujeres, vuestras novias, dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos».Y no lo fueron.
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 Siete veces cargó Alcántara monte arriba y sable en mano, reagrupándose tras cada carga, cada vez menos hombres, más heridos, exhaustos y sedientos jinetes y caballos, una y otra vez bajo la granizada de balas enemigas, entre las zarzas y parapetos rifeños, tan diezmados y agotados al final que la última carga, octava del día, hubo que darla con los caballos al paso, pues ya no podían ni trotar; y aún después se continuó ladera arriba, a pie, combatiendo al arma blanca.
Escena de autor desconocido
Cargaron los soldados, y también el joven trompeta de quince años que llevaba el cornetín de órdenes. Y cuando a la quinta o sexta carga ya no hubo hombres suficientes para cerrar las filas, cargaron también, aunque nadie los obligaba a ello, los tres alféreces veterinarios, y el teniente médico, y hasta el capellán fue adelante con la tropa. Y cuando ya no quedó nadie a quien recurrir, cargaron también los catorce maestros herradores, y con ellos los trece chiquillos de catorce y quince años de la banda de música del regimiento; que, como el joven corneta de órdenes, murieron todos.


 
 Y al anochecer, cuando los supervivientes consiguieron llegar a la posición de El Batel, agotados, llenos de heridas, caminando entre las sombras con sus extenuados caballos cogidos de la brida, de los 691 hombres del regimiento sólo quedaban 67. Desde luego, aquel 23 de julio de 1921 los del regimiento Alcántara cumplieron con su teniente coronel. A ellos, ninguna madre, mujer o novia los llamó cobardes.   


Pérez Reverte, autor del texto junto a Augusto Ferrer Dalmau, autor de los cuadors.

viernes, 22 de junio de 2012

El atril de economía del profesor Cansino.


La Administración. Reforma pendiente


José Manuel Cansino.   Las etapas de crisis son una eficaz coartada para poner en marcha reformas que contaban con partidarios mucho antes y en contextos diferentes a las crisis que, finalmente, las posibilitan.
Todas las puestas en marcha en los últimos dos años en España tenían sus defensores cuando todavía apenas nadie sabía que era una hipoteca 'subprime'.
El sistema de pensiones, la reforma del mercado laboral, las fusiones bancarias, la introducción de fórmulas de copago en el sistema sanitario, para todas ellas se puede encontrar documentos pro reforma y expertos que las invocaban como inaplazables.
Sin embargo, en el menú de reformas pendientes había una con especial juventud y, de momento, inédita a diferencia de las otras que ya se han abierto un hueco a propósito o gracias a la crisis.
Me refiero a la reforma de la Administración del Estado. Particularmente la necesidad de revisar el desarrollo del Estado de las Autonomías.
Hasta hace poco, el mero cuestionamiento de su deriva era un anatema en la Universidad o Academia española y en los medios de comunicación de masas. Cuestionar la bondad del Estado de las Autonomías suponía para quien se atrevía, quedar extramuros de los detentadores de la 'verdad' científica. Lo digo porque lo digo, lo digo porque lo sé.
En el primer ámbito había hecho fortuna la falacia de que cualquier competencia estatal, una vez cedida a las comunidades autónomas, era inequívocamente gestionada más eficazmente.
Un razonamiento más elaborado pero igualmente falaz venía a decir que el Estado de las Autonomías había contribuido al desarrollo económico porque uno y otro habían coincidido en el tiempo. Algo que cualquier económetra habría invalidado recordando que la correlación estadística no implica causalidad. Sería tanto como decir que dado que el desarrollismo en la España de los 60 coincidía con un estado autoritario, el estado autoritario era bueno para la sociedad.
No fue hasta la década de los 90 del siglo XX cuando un grupo amplio de intelectuales y algunas voces de los 'mass media' comenzaron a denunciar el despropósito del Estado de las Autonomías.
Economistas como Juan Velarde, Leopoldo González, Roberto Centeno, Juan R. Calaza o periodistas como Enrique de Diego, Eduardo García-Serrano, Romualdo Maestre, Carlos Herrera, Javier Castro-Villacañas o César Alonso de los Ríos, comenzaron esta rebelión frente al 'wishful thinking' autonómico.
Esta denuncia se hacía con el paraguas argumental irreprochable de que cualquier sociedad democrática y madura, tiene perfecto derecho a replantearse de vez en cuando si la organización administrativa del Estado debe mantenerse o revisarse para mejor atender las demandas ciudadanas.
Pero incluso contando ya con defensores, la defensa de esta reforma era previa a la crisis financiera actual como lo eran la del sistema de pensiones, la laboral, la sanitaria o cualesquiera otras. La diferencia crucial es que ésta aún no se ha abordado.
No obstante, el rescate del sistema financiero de España ha servido para dar una vuelta de tuerca de favor de su inmediata puesta en marcha.
Efectivamente, el informe del FMI cuya publicación precipitó la petición de rescate una vez fracasado el intento de que el Banco Central Europeo comprase masivamente deuda española y ante la inminencia del segundo referéndum griego, el informe decimos, señaló que el 30% del sistema financiero español era el que contenía el 70% del crédito afectado por la crisis inmobiliaria. Ese 30% eran, esencialmente, las cajas de ahorro; unas instituciones cuya gobernanza las había puesto doblemente al servicio de los gobiernos autonómicos.
En primer lugar al forzar operaciones de crédito económicamente inviables que se aprobaban por razones clientelares y así mantener empresas ruinosas pero con fuerte implantación local y bolsa de votos.
En segundo lugar como mecanismo de la denominada 'concertación social' o manera de comprar voluntades entre sindicatos, empresarios, sociedad civil y veteranos conmilitones a los que se otorgaba un retiro dorado por los servicios prestados.
Así que ahora, el descrédito de la clase política se suma al de las Administraciones Autonómicas (mucho menos valoradas que la administración general y la local) por su corresponsabilidad en la crisis del sistema financiero español.
Es este el momento de abordar la reforma de la organización territorial del Estado; que si bien no es la única responsable de la crisis económica. Sí tiene una responsabilidad no pequeña en la explicación del rescate de las cajas de ahorro. 

lunes, 18 de junio de 2012

Vuelve la revista Vértice

Una exposición recoge las ideas del bando nacional en la revista "Vértice"

17-05-2012 / 14:51 h EFE
Entre abril de 1937 y marzo de 1939, el bando nacional contó en la Guerra Civil con un aliado mediático como fue la revista "Vértice", cuya historia repasa una exposición que ha abierto hoy sus puertas en el Museo de Adolfo Suárez y la Transición (MAST), en Cebreros (Ávila).
La muestra, que ha comenzado hoy su itinerancia por Castilla y León, está organizada en colaboración con la Fundación del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y permanecerá en la tierra natal del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez hasta el 12 de junio.
Según ha explicado a Efe Cristina Blanco, gerente del museo, la exposición recoge los veinte números publicados por "Vértice", así como los ocho monográficos que editó esta publicación "de una gran calidad".
A modo de ejemplo, baste citar un gran desplegable que incluyó en uno de sus números, con una fotografía de Madrid de nada menos que dos metros.
"
Vértice" se convirtió además en "el escaparate del Régimen" y otorgó el protagonismo literario y social al grupo de escritores "nuevos" más valioso de la España franquista, como pudieron ser Rafael Sánchez Mazas, Víctor de la Serna, Ernesto Giménez Caballero, Álvaro Cunqueiro, Luis Rosales o José Luis López Aranguren.
También en sus páginas escribieron, entre otros, Edgar Neville, Agustín de Foxá, Eugenio Montes, Alfredo Marquerie o Gonzalo Torrente Ballester.

Con Manuel Halcón al frente de la publicación hasta 1939, año en el que fue sustituido por Samuel Ros, "Vértice. Revista nacional de Falange", que tal era su nombre completo, sirve de hilo conductor a una exposición que responde a un planteamiento crítico y a una reflexión contra la desmemoria, según fuentes de la organización.
Números originales, artículos destacados y carteles publicitarios conforman esta exposición en torno a una revista que aborda el lado opuesto de la historia que hasta ahora ha venido recogiendo el Museo de la Transición.
De hecho, la muestra abre al público como continuación a las dedicadas a "Hora de España", el "mejor exponente" de los intelectuales que "supieron estar por encima de las circunstancias", y "Ruedo Ibérico", la editorial del acervo intelectual en la clandestinidad.

Jardiel Poncela, aquel cachondo mental

Rey Lear recupera «Diez minutos antes de la medianoche», genial prólogo de «Los ladrones somos gente honrada»


Jardiel Poncela, aquel cachondo mental
ABC
Enrique Jardiel Poncela fue un cachondo mental. Dicen que un puntito misógino, pero de un humor tan fino y atemporal que incluso en estos tiempos de grosería y zafiedad generalizadas los diálogos de sus obras de teatro resultan chispeantes, chocantes, pura esgrima humorística.
Bajo la amable apariencia de comedia de todas sus obras, Jardiel servía siempre unas gotitas de arsénico, tanto por compasión como porque, hombre descreído, la sociedad no le gustaba generalmente ni un pelo.

Manostijeras de la República y de Franco

Jardiel creció en un ambiente culto (de visita semanal obligada al Prado), estudió en la Institución Libre de Enseñanza, triunfó pronto, conoció Hollywood, escribía como un pachá en los cafés madrileños (esos a los que ahora finiquitan), se anticipaba a Noel Coward, la Guerra Civil le gastó una broma pesadísima (preso en una checa por una acusación infundada), y tras la contienda vio cómo sus obras (en especial «La tournèe de Dios») le hacían tan poca gracia a la censura de Franco como años atrás le ocurriera con la tijera republicana.
Murió demasiado joven, a los 50 años, en 1951, a consecuencia de un cáncer de laringe que, junto a un rosario de fracasos artísticos y monetarios le amargaron los últimos días de su vida a este hombre que tanto hizo reír a los botarates de sus congéneres.
Jardiel Poncela, aquel cachondo mental
Jorge Arranz
Portada de «Diez minutos antes de la mediancoche»
En 1939 (vaya tiempos para andarse con bromas), Jardiel publicó una obrita de teatro en una colección llamada «Los novelistas, otro absurdo como los de sus piezas, titulada «Diez minutos antes de la medianoche», subtitulada, como era habitual en la época, «Novela para muchachas y para hombres tímidos», y que a la postre se convertiría en el prólogo de una de sus obras más geniales, «Los ladrones somos gente honrada». La obra la recupera ahora en bella edición Rey Lear.

Cacos de buen corazón

Un asunto recurrente, el del caco de buen corazón, que no mata ni una mosca, y que solo quiere apañarse un poco la vida con unos ingresillos extra y alguna aventurilla, figura a la que el cine pronto rendiría tributo en títulos como «Atraco a las tres» («un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo», frase absolutamente jardilesca) de José María Forqué, o «Rufufú», de Mario Monicelli.
De hecho, Jardiel Poncela había escrito dos artículos sobre la figura del ladronzuelo como «Consejos para ser un buen ladrón» («El libro del convaleciente. Inyecciones de alegría para hospitales y sanatorios») y «El concepto sociológico del ladrón».
Innovadora y rompedora como casi siempre, y como bien recuerda en el epílogo Fernando Valls, «la obra tiene un arranque cinematográfico, pues el narrador actúa como si se tratara de una voz en off, pero también como una cámara que va barriendo el espacio por donde trnascurrirá la acción, partiendo de un plano general para llegar al lugar preciso de los hechos. Más curioso resulta observar de qué modo se transgrede el espacio realista animándolo, pues los cisnes comen ranas y las estatuas del jardín adquieren durante la vida noche propia, refugiádose en el invernadero o estufa como el algunas versiones de Don Juan».
Estimados lectores, si este mundo cutre y bilioso en que vivimos no les ha ensuciado el corazón, a buen seguro que se partirán los cromosomas con este Jardiel mínimo pero gigantesco. Esto es solo el principio: «La acción, en un país, en el que la gente es tan inteligente que nadie allí, a excepción de los gobernantes, se ocupa de la política». Más contemporáneo que la prima de riesgo.

Diez cachondadas de Jardiel

jueves, 14 de junio de 2012

Aquilino Duque: Memoria y ficción en las letras españolas de trasguerra

Del espléndido blog Lector consentido de Javier de Navascués traemos esta interesante crónica del último ensayo de Aquilino Duque donde se desmonta la teoría manida del páramo cultural literario de la posguerra.

 Aquilino Duque: Memoria y ficción en las letras españolas de trasguerra

 De un tiempo para acá viene reclamándose que se reescriba la historia literaria de España después de la Guerra Civil. No todo pudo ser un “páramo cultural”: ni se fueron todos los escritores al exilio, ni los jóvenes partían de la nada absoluta por muy duros que fueran el aislamiento internacional y la censura franquista. Ciertamente una de las dos España dejó de contar por unas décadas, pero eso no quiere decir que la otra estuviera integrada exclusivamente por bárbaros ignorantes.
No obstante, todavía quedan muchos mitos y prejuicios que demoler hasta llegar a una visión menos parcial de lo que fueron las cosas en el ámbito cultural. Este nuevo ensayo de Aquilino Duque pretende reivindicar la obra de siete notables figuras de esa orilla católica y conservadora hoy marginada por la mayoría de los manuales e historias al uso.
En el prólogo el autor renuncia a darle un capítulo a Cela, en parte porque –según él- no lo necesita, en parte porque –me parece- nuestro Nobel se sale del aire de familia que tienen los autores tratados: José María Pemán, Rafael Sánchez Mazas, Wenceslao Fernández Florez, Ramón Gómez de la Sena, los hermanos Villalonga y Vicente Risco. El naturalismo tremendista de Cela está muy lejos de cualquiera de ellos. Pero esto no quiere decir que la estatura literaria de cualquier miembro de esta serie no sea de consideración. El bosque animado es la mejor novela del siglo XX, según afirma Aquilino Duque y tal vez no le falte razón. Las semblanzas de otras obras hoy preteridas (Rosa Krüger, Miss Giacomini o La puerta de paja) invitan al lector a buscarlas y disfrutar de un pasado literario injustamente desconocido.
El elogio más discreto que se puede dar del estilo de Aquilino Duque es su brillantez. Con una gracia y una desenvoltura amenísimas el libro va repasando hechos y textos, al mismo tiempo que reclama con tono desafiante una relectura menos tópica de nuestro pasado. Así, se nos recuerda que el exilio, por ejemplo, no produjo novelas de la talla de La familia de Pascual Duarte o El bosque animado; o que los problemas y malas interpretaciones políticas podían darse también en el seno del régimen; o que la posibilidad de una novela “católica” en España no era asimilable a la que se dio en Francia o Inglaterra, donde el cristianismo intelectual era minoritario y problemático. Las anécdotas suceden a las interpretaciones, porque este no es un libro académico sino un ensayo personal en el que el autor, novelista y poeta al fin, interrumpe su discurso para gastar una broma, se enfada con las opiniones políticamente correctas y, sobre todo, dialoga con sus colegas y maestros, algunos de los cuales conoció de cerca.

Aquilino Duque: Memoria y ficción en las letras españolas de trasguerra, Madrid. CEU San Pablo, 2012, 95 págs. 

miércoles, 13 de junio de 2012

"Gibraltar es una cueva de la peor delincuencia"

Cuando aún resuenan los ecos de la brillante conferencia en Sevilla, junto a Enrique de Diego, de Guillermo de Rocafort; reproducimos a continuación la acertada entrevista que ofreció para el diario digital Ya.
ENTREVISTA EXCLUSIVA CON GUILLERMO ROCAFORT

"Gibraltar es una cueva de la peor delincuencia"


Guillermo Rocafort
Diario Ya.   Guillermo Rocafort, después de publicar ‘Yo, Berenguer de Rocafort (Ed. Aurea)’, ‘El príncipe de Éboli (Ed. Aurea) y ‘La misión secreta (Ed. Esquilo)’, regresa al mundo editorial con ‘SICAV, paraísos fiscales’ (Ed. Rambla), libro en el que denuncia dónde y cómo se guardan de la tributación las grandes fortunas del país. El miércoles 30 de mayo participó en Sevilla en una mesa redonda sobre la batalla de Las Navas de Tolosa.
Diario Ya- Dr. Rocafort, supongo.
Guillermo Rocafort- Compatriota Rocafort, me satisface mucho más.
Diario Ya- Caballero legionario, joven abogado, doctor en Economía, profesor universitario, escritor prolífico, colaborador de medios de comunicación y padre de familia... algún tertuliano dirá de Vd. que es poliglota o polideportivo ¿No?
GR-Lo que no soy es un “todólogo”, esto es, que sabe de todo, como esos tertulianos que nos tienen aburridos hasta la extenuación. De algo sé, y precisamente de lo que muy poca gente conoce, y editorialmente lo estamos difundiendo con mucho éxito. Hace poco me llamaron de “La Sexta”; obviamente no acudí porque por fortuna elijo donde quiero ir. Soy intelectualmente como dice mi amigo Luis Valiente, “un francotirador”... perdido en la maleza de mis libros y estudios y que en ocasiones sube a las copas de los árboles a disparar con munición de libros prohibidos para el sistema.
Diario Ya-Dicen que hay otros mundos pero están en este. ¿También hay paraísos fiscales en España?
GR-Por supuesto. Por ejemplo, Gibraltar, que es parte de España, es una cueva de la peor delincuencia, porque nosotros se lo permitimos. Y luego existen los paraísos fiscales de las oligarquías financieras, que no pagan impuestos en España, aunque tienen sus sociedades SICAV aquí. A las clases medias nos aplican el terrorismo fiscal; a las clases altísimas, el paraíso fiscal... es una injusticia tributaria tal que como no lo arreglen se acabará invirtiendo el proceso.
Diario Ya-Recién empezada la crisis, el G20 señaló que se debía acabar con los paraísos fiscales ¿Vd. Cree que esto es posible?
GR-No sólo es posible. Es que es la única solución a la crisis que padecemos. Los capitales tienen que volver a sus Patrias, a los Pueblos y Naciones que los generaron. El problema es que nuestros Reyes y políticos tienen el dinero precisamente en paraísos fiscales y nunca van a permitir que se solucione el “problemón” que tenemos. La solución pasaría primero por sustituirles. Y después por obligar a esos países refugio de los capitales fugados que regresen a sus países de origen para reactivar la economía. Así de fácil...
Diario Ya -Su investigación doctoral resumida en ‘SICAV, paraíso fiscal (Ed. Rambla)’pone de manifiesto cómo iconos de la izquierda española esconden sus fortunas en estos paraísos fiscales. ¿Es Vd. consciente que no será admitido en ese club?
GR- A ese Club le queda dos telediarios. Están aferrados al palo mayor de un buque que va a la deriva y que se hunde lentamente, aunque ellos, en su oropel y desvergüenza, todavía se creen que hay salvación posible para ellos. Su lugar está fuera de nuestra Patria, previo pago de todo lo que han robado y malversado. 
Diario Ya-Viajemos ahora desde los terrenos ásperos de la fiscalidad a los áridos parajes de Despeñaperros ¿Qué hace un joven abogado novelando la época de la batalla de Las Navas de Tolosa?
GR- Mi investigación está más bien enfocada a los almogávares de Castilla que reconquistaron el Sur de nuestra Patria. Su participación fue decisiva y está hoy oculta a los ojos de los mortales. En breve sacaré un libro sobre el particular con una propuesta de cambio de nombre de la Comunidad Autónoma de Andalucía por simplemente “Almogavaría”, porque hace justicia a sus antepasados y elimina confusiones de origen y de arraigo histórico.
La puerta de la fase crucial de la Reconquista la abrieron los almogávares y esto no me lo puede negar ningún loro o momia de los que abundan en las cátedras de historia de nuestras paupérrimas universidades
Diario Ya- Hasta hace poco, de entre las dos lecturas historiográficas de la Reconquista -la que la explica por un móvil económico y la llama Conquista y la que subraya el móvil espiritual y la llama Reconquista- la cultura de la Logse sólo permitía la primera ¿Es verdad que no ha pillado nada de la herencia de su pariente Berenguer de Rocafort ?
GR- Nuestras escuelas y Universidades llevan decenios cerradas intelectualmente hablando, salvo honradas excepciones como por ejemplo el CEU, que es la Ciudadela de la intelectualidad universitaria y donde tuve el honor de doctorar, exiliado que vine de una universidad “sociata”. Me recuerda a cuando tuvimos la desgracia de que nos impusieran a los Borbones a primeros del siglo XVIII por la vía de la guerra y llegaron y cerraron los Colegios imperiales, que era donde se formaba la élite del Imperio Español. Lo que es un milagro es que todavía algunos sigamos pensando cómo lo hacemos teniendo todo en contra, lo que llevado al otro extremo me hace pensar que el actual ciclo se está cerrando y que nos llegan tiempos proclives para los que sentimos la Historia de España tal y como fue. La Reconquista es un fenómeno histórico que enlaza la Romanización con el Descubrimiento de América; es un periodo vital de nuestra Historia y no nos lo robarán, porque nuestros antepasados, como Berenguer de Rocafort, nos han donado su sangre que corre por nuestras venas y en su código genético vienen instrucciones muy claras ...
Diario Ya- Aunque hay quien se cree lo de la convivencia pacifica de las tres religiones en la España de su pariente, ¿es imposible lograr una sociedad plural en la que convivan credos diferentes con los religiosamente indiferentes?
GR- España es una Nación católica hasta el tuétano y esto no lo han podido eliminar ni Diocleciano ni Almanzor ni ZP ni lo podrá Rajoy con su cara de ‘pasmao’. Eso sí, España vive una realidad de país de frontera con el Islam, al que detuvo y derrotó. Esto en el futuro no tiene porque significar un perpetuo enfrentamiento, sino que se deben de sentar las bases de un verdadero respeto a nuestra identidad religiosa, pero ese respeto primero debemos de mostrarlo nosotros, los españoles, hacia nosotros mismos y después exigirlo a los que vengan de fuera. Si me preguntan un ejemplo de relación con el mundo árabe, yo siempre pongo el mismo: “Franco”, al que admiraban y respetaban las tres grandes religiones monoteístas. Hay que recuperar el “Saber manera” de nuestros africanistas hacia los musulmanes, pero claro, primero hay que conocerlos como son. El musulmán respeta el valor y por eso respetaba a la España de Franco. El problema es que ahora somos unos cobardes ...
Diario Ya- Vd. que ejerce como abogado, cuando entra en un juicio ¿se reviste de novio de la muerte, de almogávar o debajo de la toga va en pantalón vaquero?
GR- Me revisto de una oración siempre que hablo en público; además, a la Virgen María, nuestra Madre. Esa es mi principal defensa. Todo lo dejo a su excelsa voluntad. 
Diario Ya- Como profesor de las universidades Carlos III y Autónoma de Madrid ¿Cómo valora la inquietud intelectual de los universitarios españoles?
GR- Los que han abdicado de inquietudes intelectuales son la mayoría del Claustro universitario de las universidades públicas, que es lo que me ha tocado padecer. Menudos soviets que aplican su racismo intelectual contra los indefensos alumnos. Yo tengo una fe ciega en mis alumnos; los he conocido algunos torcidos, pero en su juventud va el derecho a equivocarse y rectificar. A las que señalo con el dedo son a las momias del Claustro progre que contaminan y degradan las mentes de nuestro futuro
Diario Ya- ¿Le afectan a Vd. los recortes en educación del gobierno del PP?
GR- El PP hace mucho tiempo que ya no me afecta. Es el ala moderada del PSOE y siempre ratifica y consolida las leyes sociatas. Yo creo que todo es una gran mentira y que los verdaderos recortes que necesita España no se están realizando ni los piensan realizar. Nos narcotizan diariamente desde sus terminales mediáticas con noticias de esta índole que son pura falsedad. La educación universitaria española se empezará a solucionar cuando echen a todos los Rectores de las Universidades públicas españolas. Mi solución sería por poner en su lugar a Generales del Ejército retirados que tengan el rango de Doctores. Yo conozco unos cuantos, verdaderas eminencias que están desaprovechados actualmente, y que haría un papel magnífico de regeneración universitaria. Así de claro.
Diario Ya- ¿Coincide Vd. con quienes piensan que el prestigio de las Fuerzas Armadas españolas sólo se recuperó cuando nos llamó la ONU para misiones internacionales?
GR- La ONU no puede prestigiar nada porque es una cueva de ladrones y de corruptos. Las Fuerzas Armadas españolas son la institución mejor valorada por los españoles y eso que el INE es otra cueva de ladrones y de corruptos. España, en sus momentos de crisis, vuelve sus ojos a los militares que son en su infinita mayoría los hombres más honrados que he conocido. Además, tienen “huevos” y les sigue gustando el café.
Diario Ya- Si Quevedo anduviera enredando por la Villa y Corte ¿Volvería a escribir aquello de 'mire los muros de la patria mía ...'?
GR- La cuestión es que el Rey de Quevedo, Felipe IV, a pesar de lo que significó, era un monarca mucho más capacitado y digno que el actual, y la España de entonces no tiene nada que ver con la de ahora. Entonces, se tenía conciencia de decadencia; ahora es que ni eso, vivimos en una orgía política, cultural y mediática continua tras la cual no hay nada más que tristeza y dolor. Quevedo, hoy, lloraría sangre y levantaría su espada.
Diario Ya -¿El español sigue viviendo aplastado por la losa del pesimismo noventayochista?
GR- El español es hoy una especie en extinción sometido a un racismo institucional y un acoso sin precedentes. Pero el español está mutando y adaptándose a las circunstancias. Siente en su corazón la grandeza de ser español y su enorme responsabilidad. El español del futuro creo que volverá a sorprender al Mundo.
Diario Ya- Cuando mira a su hija ¿Sólo ve a una generación de españoles que vivirá peor que sus padres?
GR- Cuando observo a mi hija me veo yo mismo al otro lado del espejo del tiempo, como veo también en ella a todos mis antepasados. Los niños son el futuro y la esperanza. No están maleados todavía por el sistema que nos oprime. Cuando veo a mi hija veo en ella a la España que volverá a sonreír y por la que debemos de luchar hasta el final.

martes, 12 de junio de 2012

La Playa de los Alemanes sigue siendo un éxito de crítica y ventas

“LA PLAYA DE LOS ALEMANES”

Reproducimos la crónica publicada en Agora Hispánica sobre el éxito de ventas de Javier Compás
17 mayo, 2012
By Pedro Conde Soladana
Javier Compás
        
Este es el título de una novela que ha llegado a mis manos y que viene hacer justicia dentro de su trama a quienes, equivocados o no, son coherentes con sus ideas; a las que avalan con sus conductas de ciudadanos ejemplares y su amor a España. Es el reconocimiento de aquellos que contra viento y marea, contra la incomprensión de unos y la saña de otros, han mantenido la frente limpia y levantada, el brazo extendido y la mano abierta como símbolo de paz y el “azul mahón, neto y proletario” de su camisa, siempre remangada para la tarea de hacer grande a su Patria.

Doy las gracias a su autor, Javier Compás Montero de Espinosa, a quien no tengo el gusto de conocer, por elegir como protagonista de su obra a un joven, Enrique, que inicia su vida espiritual y formativa en el Opus Dei para acabar admirando y, finalmente, imbuyéndose de unas ideas, sembradas setenta y tantos años atrás, rubricadas con una manera de ser y estar ante la vida por unos hombres que fueron capaces de dar la suya por causa tan grandiosa. Con el ejemplo de un líder, José Antonio Primo de Rivera, que ha marcado y sigue marcando a fuego sobre las generaciones posteriores el código de honor de un caballero pleno de valores e ideales hispánicos.

La novela, de la editorial “Jirones de Azul”, muy bien escrita e interesante y, por ello muy amena, se construye sobre una trama de nazis y sus hijos, supervivientes de la II Guerra Mundial, a la búsqueda dentro de España, en la que viven refugiados, del Grial, el Sagrado Cáliz que usó Cristo en la Última Cena; suceso y empeño sobre el que tanto se ha escrito sin que ningún documento conocido haya podido descargarlo hasta hoy de su carácter de mito y leyenda.

Yo, que no soy gran lector de novela, la he leído dos veces. En ella se mezclan los personajes reales con sus nombres propios como el de Heinrich Himmler, Reichsfürer de las temidas SS alemanas, aficionado a los “estudios de ocultismo, afición compartida por el mismo Adolf Hitler”, y obsesionado por hallar el Grial cuya posesión le serviría a él y a lo suyos como señal inequívoca para restaurar el III Reich de los mil años con que soñó y alucinó su fundador , el propio Hitler.

Como curiosidad e intuición propia, de entre esos personajes que se citan en ella de pasada, está la identidad, que yo pondré con iniciales por si me equivoco, de J.M.C., Profesor Titular de Economía y otros cargos en al Universidad de Sevilla, y que en la novela aparece como Juan Miguel Muñoz, “joven profesor de Derecho Mercantil de la Universidad de Sevilla”.

En esta novela, no todo son intrigas tenebrosas, arreglos de cuentas, con muertes incluidas, entre nazis; también tiene cabida el amor del protagonista, el citado Enrique, hijo de un aristócrata pero falangista de primera hora y combatiente, además de en la Guerra Civil, en la División Azul como piloto de un Messercshmitstt Bf 109 y en grado de comandante del Ejército de Aire, resistiendo “hasta la última defensa de Berlín”.

Y donde hay nazis no podía faltar un judío, al que el novelista da el nombre de Elías Neiman, perteneciente al Centro Wiesenthal, organización dedicada a la caza de aquéllos. La llegada a España de éste vino a alterar la relativa y consentida seguridad con que esos nazis vivían en España.

La acción tiene sus principales escenarios en Andalucía y más extensamente en Sevilla que comparte el protagonismo del amor de Enrique por una muchacha con un pueblo situado en Las Merindades de Burgos; allí donde el conde Fernán González comenzó a gestar el condado independiente de Castilla. Del nombre de este pueblo, a su vez de renombre histórico, sabrá el lector cuando tenga el libro en sus manos.

Pedro Conde Soladana

LaPlaya de los Alemanes puede adquirirse por internet en la siguiente dirección:

viernes, 8 de junio de 2012

Emotivo recuerdo a Manuel Barrios en el Ateneo, organizado por ADEMAN

 Como muestras de la repercusión del acto literario homenaje a Manuel Barrios adjuntamos estas noticias aparecidas en la prensa sevillana.

Emotivo recuerdo a Manuel Barrios en el Ateneo a cargo de su hijo

Francisco Robles glosó la figura poliédrica de un novelista que nunca renegó de la libertad
Francisco Correal. 

Como si le hubiesen pedido la pirámide de Keops. Manuel Barrios Gutiérrez usó ese símil faraónico cuando el año 2000, quien había sufrido procesos ante el Tribunal de Orden Público, detenciones, censura de sus libros, conoció una condena de dos años de cárcel, dos de inhabilitación y treinta millones de multa por un artículo. Una de las tres muertes civiles de Barrios. La primera, cuando Lara lo borró del mapa literario al no aceptar ser finalista del Planeta el año que ganó Semprún.

La biológica, "Ducados, Olivertti y trasnochar", ocurrió el 24 de febrero de este año. El Ateneo le rindió ayer homenaje y su hijo Manuel Barrios Casares, como buen decano de Filosofía, adaptó un refrán alemán para condenar "un tiempo de ayudas de cámara que no cree en los héroes".



http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1277324/emotivo/recuerdo/manuel/barrios/ateneo/carg/su/hijo.html


Cultura

«Manuel Barrios luchó contra los molinos de viento de la progresía»

El Ateneo organizó un homenaje al escritor y periodista fallecido el pasado mes de febrero

Día 07/06/2012
«Manuel Barrios luchó contra los molinos de viento de la progresía»
Miguel Cruz Giráldez, Manuel y María Teresa Barrios Casares y Francisco Robles, antes de iniciarse el acto en el Ateneo

FELIPE GUZMÁN

El Ateneo organizó ayer un acto en el que se recordó la figura del recientemente desaparecido Manuel Barrios (San Fernando, 1924-Sevilla, 2012). En este emotivo homenaje se glosó la figura de un periodista independiente que siempre luchó por la libertad a contracorriente, además de resaltar su gran valor como escritor gracias a novelas como «Epitafio para un señorito», con la que ganó el Premio Ateneo en 1972.
Inició el turno de intervenciones el profesor de literatura y adjunto a la presidencia del Ateneo, Miguel Cruz Giráldez, quien resaltó ante todo que Barrios fue «un hombre de letras polifacético», además de destacar su valor como representante del movimiento de los «narraluces». Este experto se detuvo en la profusa producción literaria de este periodista y escritor, subrayando el hecho de que publicase 70 títulos y que obtuviese 44 premios. Recordó, además, su condición de «periodista de raza», valorando sus columnas, «ya que era un francotirador que disparaba contra todo lo que se movía», siendo especialmente fustigante contra el gobierno de Felipe González en sus últimos años de mandato, cuando colaboraba con ABC.
El acto continuó con la participación del columnista de ABC Francisco Robles. Éste recordó cuando siendo adolescente leyó la novela «Epitafio para un señorito», «que me deslumbró y me sirvió de acicate para la rebeldía». Robles escribió además un artículo el año pasado con el título de esta obra. Asimismo, este periodista comentó que «nadie preveía que el señorito iba a mutar: la apariencia ha cambiado pero el interior es el mismo; por eso, para comprender la Andalucía de hoy hay que leer a Manuel Barrios».
Por otra parte, Robles comentó que «lo que le molestaba al poder era la rebeldía de Barrios, pues no se callaba al estar comprometido con su verdad». También resaltó su figura como impulsor del flamenco, al «conjugar la cultura de altos vuelos con lo mejor del flamenco», a la vez que citó memorables artículos, como los dos que escribió en ABC sobre Antonio Núñez Montoya, «Chocolate».
Cerró el acto el hijo del homenajeado, Manuel Barrios Casares, decano de la Facultad de Filosofía. Éste reconoció que «mi padre quiso y pudo vivir como un hombre libre, pero pagó un precio». Además, afirmó que «luchó contra el neofeudalismo andaluz, como un don Quijote contra los molinos de viento de la progresía».