sábado, 19 de abril de 2014

En la muerte de Gabriel García Márquez



“Ella se quitó los lentes sin sorpresa, con un dominio absoluto, y lo encandiló con su risa solar”. No recuerdo el año exacto en que leí El amor en los tiempos del cólera, si sé que, desde que la leí cada vez que me preguntan cuál es mi novela favorita, lo más probable es que la cite como tal, a mí sí que me encandiló la prosa jugosa y entera, redonda en la boca, de García Márquez, la riqueza de vocabulario, como un depósito rebosante de palabras, siempre bien puestas, en su sitio y en su ritmo.
Ha muerto Gabriel García Márquez, escritor, no diré más, no quiero juzgar al hombre, que no me era simpático, como tampoco me lo son Picasso o Alberti. ¿Qué importa lo que yo piense de él? Importa que, como el caudaloso y pausado río Magdalena de la citada novela, la creatividad de Gabo fue también rica y plena, llena de inmensas páginas que quedan después del hombre.
Javier Compás

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